El termalismo urbano es la historia de un engaño para la mayoría de los que dejan su opinión:
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“Solo tenían abiertas dos pozas calientes y la fría, las otras cerradas, luego el acceso te obligan a bajar por el campo embarrado”.
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“El segurata nos trató irrespetuosamente, nos gritó y nos trató fatal”.
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“Las termas no presentaban buen aspecto. No disponía de ningún personal de vigilancia y las pozas no estaban limpias”.
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“Todo acotado, casi todas cerradas y encima desde hace menos de un año no pueden entrar niños de menos de 10 años. 200 km de viaje, llegas y te encuentras esto. Si las quieren poner de pago, ¿para qué se andan con vueltas? Vergonzoso”.
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“Las pozas las llenan y vacían a su antojo”.
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“El césped de alrededor está sin cortar y para tumbarte con la toalla no apetece”.
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“Hace unos años le habría puesto 5 estrellas pero ahora los gallegos se han vuelto pijos y han puesto un montón de normas estúpidas”.
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“Un baño excelente, lástima que los servicios sean tan malos”.