El sector inmobiliario retoma las obras en las urbanizaciones abandonadas en Ourense
CONSTRUCCIÓN
Barbadás y Allariz recuperan sus promociones, mientras que A Manchica sigue en un laberinto legal por su propiedad
La crisis del ladrillo dejó sin concluir varios proyectos de urbanización en diferentes puntos de la provincia de Ourense, algunos de los cuales se han visto dentro del laberinto de propietarios, compraventas y fusiones que sufrieron las entidades bancarias y fondos de inversión que los habían puesto en marcha. Ese limbo legal llevó a que muchos proyectos inacabados sufrieran vandalizaciones, asaltos y robo de sus materiales, comprometiendo a quienes habían invertido sus ahorros en aquellas casas.
Desde comienzos de 2024, se vive una tímida recuperación de estos fallidos proyectos. La llegada de compradores de fuera de Ourense, unida a una nueva demanda de viviendas unifamiliares tras los confinamientos consecuencia del covid ha llevado a algunas inmobiliarias a recuperar esas obras paradas y retomarlas para satisfacer a los nuevos compradores, algo que está impulsando la recuperación de dos urbanizaciones en Barbadás y Allariz.
En Barbadás, el proyecto elegido ha sido la urbanización situada en la calle da Moura, un proyecto que arrancaba en 2005 con la intención de construir 35 viviendas en una loma con vistas a Ourense. El proyecto se paró, sufrió embargos y hasta se llevaron el aluminio de sus puertas y ventanas en febrero de 2014, saldándose ese robo con cuatro detenidos. Una inmobiliaria con sede en Getafe, Urban, adquirió los terrenos en 2019 con la intención de reactivar la construcción, y el pasado 2 de mayo comenzaba a comercializar los inmuebles.
"Hemos metido mucho personal para que la gente vea que se trabaja en las obras”, garantiza Felipe Rodríguez
Desde la empresa, Rosa Navarro explicaba que adquirieron la propiedad al Fondo Altamira. “Nos habían hablado de ella, y nos pareció interesante”, comenta Navarro. “Luego, hemos tenido más inconvenientes de los que esperábamos debido a la orografía del terreno. Está en ladera, y eso implica un sobrecoste importante, sobre todo porque hay que levantar muros de contención”, añade. Calcula que habrán invertido siete millones de euros.
Distanciarse de lo previo
Para acabar las obras y poner las casas a la venta, Urban ha dejado el proyecto en manos de una empresa local, la inmobiliaria Coarvi, con sede en Barbadás, que comenzaba las ventas el pasado 2 de mayo y ya ha cerrado cuatro ventas y obtenido otras cuatro señales. Su responsable, Felipe Rodríguez, comentaba que “cuando nos planteamos la política de márketing, buscamos cambiar la imagen. Hemos metido mucho personal para que la gente vea que se trabaja en las obras. Queremos transmitir que se va a terminar. La urbanización la tenemos al 80-85%”. Por el camino, han tenido que reinstalar los suministros de agua, luz y gas. Sus cálculos marcan que el grueso de los trabajos acaban a finales de año.
Segundas viviendas
Allariz también retoma un buen ritmo de ventas en la zona de O Fuxón y la Estrada Santa Mariña, proyecto que se puso en marcha en 2007, con la idea de levantar 60 viviendas unifamiliares, y donde aún pueden verse hoy algunas edificaciones a medio terminar. Desde la inmobiliaria Venaver, Jose Manuel Pena recuerda que “hasta el año 2020 fueron complicadas de vender. Este año volvió un poco la demanda de segunda residencia, y ese comprador busca casas individuales o adosados. Son clientes de Cataluña y País Vasco sobre todo. Los últimos meses se está incrementando mucho la gente de Madrid, creemos que es por el AVE”.
“Vienen clientes de Cataluña y País Vasco sobre todo. Los últimos meses, de Madrid”, comenta Jose Manuel Pena
Pena añade que “la relación calidad-precio está muy bien, y Allariz es un lugar muy cómodo para vivir” como argumento del nuevo interés de los compradores, que buscan sobre todo “una casa de planta baja, con un pequeño terreno y lista para entrar a vivir. Eso sería lo ideal. Luego quieren que tenga conexiones con el transporte público, y unos 150-160 metros cuadrados, con cuatro dormitorios”, según el agente inmobiliario.
Los desaparecidos
A pesar del interés suscitado por la nueva oleada de compradores, aún persisten promociones de las que se desconoce su actual situación legal, o siquiera a quién pertenecen. Es el caso de Oira, donde en 2008 se había anunciado la construcción de 600 viviendas en una parcela rodeada por las calles Cima de Vila, San Silvestre, Aureana y Canteiros; que ni llegó a construirse. Los terrenos siguen a monte, y el cartel anunciador se encuentra en un estado ruinoso.
También se encuentra en un limbo legal la urbanización de Val do Seixo, en A Manchica, parada en 2014 por problemas de liquidez. Cuenta el alcalde, Manuel Garrido, que “hai 12 ou 13 casas a medio facer. Eran unhas casas que estaban practicamente rematadas, e ó final desmontáronas. E aínda somos afortunados, porque quen levaron as portas, os baños, os metais… non quedaran a vivir alí”, asegura el regidor, quien añade que “estamos tentando de chegar a unha solución, pero ningún organismo oficial se responsabiliza. 12 vivendas aparecen a nome dos promotores da urbanización, pero non podemos contactar con eles”.
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