Juan José Gómez: "La solución a esta pandemia se podría acelerar si nos tuviesen en cuenta"

Presidente del Colegio de Veterinarios de Ourense

El sector de los veterinarios lamentan que no se haya tenido en cuenta su opinión a la hora de enfrentar las consecuencias de estas crisis en España

Publicado: 07 feb 2021 - 06:59 Actualizado: 07 feb 2021 - 12:15

El veterinario Juan José Gómez.
El veterinario Juan José Gómez.

Hay un colectivo "sanitario" olvidado a la hora de gestionar la crisis del covid. Juan José Gómez, presidente del Colegio de Veterinarios de Ourense, lamenta que la opinión de este sector no se tuviese en cuenta a la hora de enfrentar las consecuencias de estas crisis en España. Desde el principio, este colectivo puso a disposición de las autoridades sus conocimientos y sus materiales, de los que se han prescindido ante un virus que apunta al origen animal. "Seguro que hubiésemos aportado algo", señala Gómez. En otras partes del país ya se han ofrecido para colaborar en la vacunación, otra forma de implicación que, por el momento, no se ha escuchado.

A su profesión, ¿cómo le ha afectado la llegada de la pandemia?

Es probable que a nivel profesional el gran problema que nos afectó fue el descenso de personas que llevaron a los animales a las clínicas. En el entorno rural el trabajo hubo que hacerlo y se nos considera como una actividad esencial, por lo que los compañeros pueden ejercer libremente. Quizás notamos un cierto retraimiento en las personas que llevaron a sus mascotas a las clínicas y retrasaron sus programas de vacunación. Si no se hace dentro de los periodos marcados, se traduce en menos protección para ellos.

¿Los animales son susceptibles de infectarse de covid-19?

Las evidencias científicas hablan de que los casos en animales de compañía, especialmente los perros y los gatos, son muy puntuales. Sí apareció el coronavirus en una pequeña parte de los que conviven con humanos, pero su capacidad infectiva hacia las personas no se ha demostrado.

Las granjas de visones, como se vio hace poco en A Baña o en Ávila, son focos de brotes que llevaron al sacrificio de más de 4.000 ejemplares. ¿Por qué ocurre esto?

Los servicios de seguridad animal analizarían esas poblaciones de visones y darían alta posibilidad de positividad en coronavirus. El criterio de precaución recomienda la eutanasia a esos animales, para cortar una posible transmisión del virus a otros seres humanos. Son ciclos de seguridad.

¿Qué cree que podrían haber aportado a la gestión de la crisis?

A nivel nacional ya nos ofrecimos al Ministerio de Sanidad para dar nuestra opinión, ya que es un virus de origen animal. Una parte de nuestra formación como veterinarios es la epidemiología, muy desarrollada gracias a que trabajamos con poblaciones animales numerosas. En el caso del covid-19, que es una enfermedad de grupo, tiene que verse con una percepción general. Yo echo en falta que los comités de expertos no contasen con la profesión veterinaria por el origen del virus, que es una zoonosis, y por nuestra formación en epidemiología. Seguro hubiésemos podido aportar algo.

¿Fue un error no hacerlo?

Un error no, más bien una oportunidad perdida. Yo creo que prescindir de personas formadas en facultades españolas, en muchos casos altamente reconocidas, y no contar con un criterio en una enfermedad de origen animal, que van a ser el germen del 60% de las que van a aparecer en el futuro y que afecten al ser humano, fue una oportunidad perdida de acelerar la solución en ese momento. No podemos entender, después de la cantidad de veces que tendimos nuestra mano, que no se haya contado con nosotros en algo tan básico y fundamental como es todo lo que hay detrás de un brote.

En otras comunidades incluso se ofrecieron a colaborar con la vacunación.

En este caso debemos diferenciar Galicia del resto de España. La velocidad de vacunación ha sido distinta, con Ourense como ejemplo de eficiencia. El objetivo es tener a la población inmunizada y se hablaba de conseguir el 70% antes del verano. Con el ritmo que se llevaba, era imposible. Todos los colectivos sanitarios se ofrecieron a las distintas administraciones para decir que estamos aquí si es necesario. Probablemente en Galicia no seamos precisos para esa faceta, ya que el problema es de suministro.

¿Era necesaria esa posición voluntariosa como sanitarios que son?

No podemos quedarnos mirándonos el ombligo cuando podríamos aportar algo para solucionar esta situación. En su momento ofrecimos incluso nuestros equipos a las autoridades sanitarias. Todos los compañeros de profesión en Ourense pusieron a su disposición maquinaria. Lo que tenemos, se lo ofrecimos. Estamos dispuestos a ayudar porque, cualquier persona con una formación sanitaria, se debe a esta obligación.

Si el SARS-CoV-2 se establece en una infección animal, ¿qué falló para que se transmitiese a las personas?

Este virus vino porque no funcionaron las medidas de Salud Pública. Vistas las imágenes de donde pudo ser el origen, apareció el SARS-CoV-2 como pudo ser otra cosa. En China la Salud Pública es muy deficiente, pero aquí nos topamos con una Europa que goza de ella con la mejor calidad y no estaba preparada para impedir su expansión. No se pudieron parar los mercados. Lo preferible era parar la actividad en los aeropuertos, pero no fue posible.

¿Qué conocimiento tienen ustedes de los coronavirus?

Los coronavirus son muy conocidos para nosotros. En la profesión veterinaria se trabaja con ellos desde los años 30. No son fáciles y ha sido complicado encontrar una vacuna efectiva pero si no es esto, puede ser cualquier otro virus o una mutación lo que afecte al ser humano. La población mundial tiene que girar hacia una sola idea de salud que una la humana, la animal y la medioambiental. Ahora nos topamos con enfermedades o parásitos que eran rarísimos verlos aquí, ya están presentes. Hace unos años era impensable.

La historia ya tiene otros precedentes como la crisis de las vacas locas o la gripe aviar. ¿Qué puede evitar que un virus animal infecte al humano?

Es importantísimo controlar el salto interespecie. Existen otros coronavirus más mortales que están ahí, pero no se han distribuido, y no solo éstos. Vendrán muchos más y tomaremos conciencia de que se deberán adoptar medidas desde el punto de vista sanitario y de protección del planeta. Zonas contaminadas provocarán que los animales sean más susceptibles de padecer determinadas enfermedades infecciosas que cambiarán y llegarán al ser humano. Nuestro papel es prepararnos para ello.

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