Mecanización y mano de obra extranjera hacen la vendimia ourensana

RECOGIDA DE UVA

Las denominaciones de la provincia de Ourense acuden a cuadrillas de inmigrantes, salvo Monterrei que utiliza mano de obra local y lusa

Á. Lorenzo / S. Pinal / R. Martínez
Publicado: 24 ago 2024 - 06:45 Actualizado: 24 ago 2024 - 07:58
Una empleada de la Bodega Valdesil en el inicio de la vendimia en Valdeorras.
Una empleada de la Bodega Valdesil en el inicio de la vendimia en Valdeorras.

Las diferentes denominaciones de origen de la provincia se enfrentan a una creciente preocupación por la falta de temporeros durante la temporada de vendimia. A medida que se acerca la cosecha, numerosos viticultores locales han expresado su inquietud por la escasez de mano de obra disponible para realizar las labores de recolección de la uva. Este déficit de trabajadores es atribuido a diversos factores como el envejecimiento de la población local sin relevo generacional, la falta de universitarios por el temprano inicio de las clases y la prohibición de emplear a familiares o amigos en la recolección de la uva. Además, en los últimos años han cambiado el propio tipo de cosechas, ya que las pequeñas explotaciones han dado lugar a grandes bodegas con amplias extensiones de viñas.

La Denominación de Origen Valdeorrasha sido la primera en comenzar con la vendimia. La próxima semana empezarán con el grueso de la campaña, y buscan soluciones urgentes para mitigar este problema, incluyendo la contratación de trabajadores de otras regiones, constatando la llegada de temporeros de otras zonas de España, Europa del Este y también Latinoamérica. La mayoría llegan a través de empresas de trabajo temporal a la zona.

Ante esta necesidad, desde la D.O. Valdeorresa explican que la adversidad se transformó en una virtud en la región, ya que ahora pueden trabajar la uva en el momento exacto de maduración permitiendo vinos de más calidad.

Así lo detalló Jose Ramón Rodríguez Castellanos, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdeorras: “Hay que ir con los tiempos. Lo que nos demanda el mercado laboral los viticultores y bodegueros no lo tenemos en la zona. Tenemos que buscarnos la vida para que la uva sea recogida en el momento idóneo”. También recordó que la falta de estudiantes a comienzos de septiembre coincide con el inicio del curso en la mayoría de universidades y lastra al sector debido a que no están disponibles para trabajar. “Antes se sacaban un extra. A los universitarios por empezar las clases les es imposible que hagan la vendimia. En la primera semana de septiembre empiezan las clases”, dijo.

Además Rodríguez Castellanos, que también es gerente de la Bodega Joaquín Rebolledo, subrayó que hay empresas, tanto en la comarca de Valdeorras como en Galicia, que se adelantaron a la hora de buscar a trabajadores para el mes de las vendimias en la zona: “Hay empresas que surgieron viendo el nicho de mercado que dan servicio a toda la comunidad. Al final sale un poco más caro pero da el servicio”.

En la misma línea se posiciona el técnico de la D.O, Valdeorras Santiago Pérez. “Hoy lasvendimias se hacen con la mano de obra externalizada, es uno de los problemas, pero eso nos ha permitido que si antes empezabas una viña recogiendo la uva con 12 grados y terminabas con 14 grados, ahora se recoge muy rápido. Puedes incluso enfriar la uva y conservarla mejor”.

Ribeiro

Por su parte, el pleno del Consello Regulador da Denominación de Orixe Ribeiro ha fijado por primera vez el inicio oficial de la vendimia, que hasta ahora se hacía según el criterio de cada bodeguero, para el próximo lunes. Sin embargo, solamente está previsto que empiecen ese día un par de bodegas, mientras otras han decidido esperar algún tiempo más como es el caso de Viña Costeira, la cooperativa que aglutina a gran parte de los viticultores de esta denominación, y que todavía no tiene confirmada la fecha.

Este año se ha vuelto a notar la escasez de temporeros, igual que ocurre en otras zonas como Valdeorras, y por ello son muchos los productores que recurren a las empresas de trabajo temporal que les facilitan cuadrillas de inmigrantes con las que completan el cuadro de vendimiadores que necesitan, además de los escasos contratos que formalizan con personal del entorno.

Otra medida con la que algunas bodegas intentan paliar el problema es con la mecanización de la vendimia, aunque por el momento supone un pequeño porcentaje del trabajo porque únicamente se puede utilizar la maquinaria en grandes superficies y el Ribeiro si por algo se caracteriza es por los minifundios. En estas fincas pequeñas, las máquinas no disponen de espacio suficiente para maniobrar.

Viña Costeira, por ejemplo, solamente tiene mecanizadas un tercio de sus fincas y solamente ocho socios recurren a este método, según apuntaba el presidente, Andrés Rodríguez. Esta bodega necesita, aparte de sus propios trabajadores, un centenar de vendimiadores, pero “en los últimos años solo podemos disponer de la mitad”, señala. De esta forma, declara que por ese motivo “recolectamos ahora la mitad de kilos que recogíamos hace 15 años en el mismo número de días”.

Monterrei

Aunque el año pasado la vendimia comenzó temprano en la Denominación de Origen Monterrei, este año finaliza agosto sin fecha definida. Su presidente, Jonatás Gago, destaca la calidad de la uva: “Os meses de xuño e xullo tiveron temperaturas máis baixas, pero a uva está moi sana e espectacular”.

La mecanización de las viñas ha facilitado la vendimia en este territorio vinícola. Gago resalta que “as máquinas traballan 24 horas, facendo o traballo de 70 vendimadores, e permiten que a uva entre coa temperatura óptima”. Las bodegas en muchos casos alquilan este tipo de maquinaria e incluso así llegan a reducir el coste.

Aunque solo un 20 por ciento del viñedo es mecanizable, esta es una gran ayuda y con ello la denominación de origen de Monterrei cubre la cosecha con vendimiadores locales y del norte de Portugal, sin recurrir a empresas de trabajo temporal que les proporcionen cuadrillas de vendimiadores.

Además, se beneficia de las dos subzonas que inician la vendimia en fechas distintas, ofreciendo un contrato de mayor duración a los trabajadores del entorno, al poder aprovechar la recolecta de la zona del valle y de la más montañosa.

Las propias bodegas son las encargadas de contactar con los vendimiadores, según explica su presidente Jonatás Gago.

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