Tres, dos, uno... ¡y a volar!: 18 equipos lanzan al cielo de sus mini satélites desde Toén
DESAFÍO CANSAT 2025
El Centro Integral de Lucha Contra el Fuego de Toén acogió la fase nacional del Desafío CanSat 2025, en la que un total de 18 equipos de toda España lanzaron al cielo de sus mini satélites con los que pudieron recopilar una serie de datos
Nervios y emoción. Son las sensaciones que tuvieron este miércoles decenas de estudiantes de todo el país, reunidos en Ourense para lanzar al cielo sus propios satélites. El Centro Integral de Lucha Contra el Fuego de Toén acogió la fase nacional del Desafío CanSat 2025, el programa de la Agencia Espacial Europea dirigido a centros escolares.
Los participantes -ganadores de las fases regionales de cada comunidad autónoma- llevan meses preparando y perfeccionando los sistemas de un satélite en el tamaño y peso de una lata de refresco. “Llevamos desde octubre trabajando en esto”, asegura Pablo Colodrón, profesor del IES de Teis, representantes gallegos en el reto. Después de tanto trabajo y de simulaciones de vuelo, pudieron obtener los resultados reales a los desafíos propuestos.
Por una parte, cada uno de los grupos tenía que medir de forma obligatoria temperatura y presión. Mientras que en la otra fase del reto cada uno de los equipos participantes podía elegir unos parámetros personales. “Nosotros medimos también humedad, campo magnético y rayos ultravioleta”, indica Colodrón.
Lluvia de satélites
La jornada empezó a primera hora de la mañana, con una prueba de señal para comprobar que los datos llegaban sin interferencia a los ordenadores de cada grupo. El siguiente paso fue introducir los satélites dentro de los tres cohetes que se iban a lanzar a un kilómetro de altura. En cada uno de ellos viajaban seis CanSat hechos por los participantes, hasta sumar un total de 18.
Tras pedir permiso a control aéreo y comprobar que todos los asistentes estaban situados en sus puestos, un representante de la organización era el responsable de iniciar el lanzamiento. Como si de una nave espacial se tratase, el ruido y la escena permitían a los estudiantes sentirse como miembros de la agencia espacial. Evidentemente a pequeña escala.
No faltaron prismáticos para ser los primeros en vislumbrar los satélites en el cielo. Y es que una vez arriba, la cápsula de los cohetes se abría para que los artilugicos creados pudiesen descender con sus propios paracaídas mientras recogían los datos solicitados. “Ha caído muy bien”, celebraban en el equipo canario. Por desgracia, el satélite del IES de Teis se quedó enganchado a la cápsula del cohete y tardó en soltarse. “Ha tardado 32 segundos, ha sido lento…”, lamentaba una de las alumnas al comprobar los datos. Aunque la experiencia fue positiva.
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