ROBOS DE COBRE
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Los terrenos que ocupa la actual DO Valdeorras son una pieza fundamental del viñedo gallego. Merecen este título por muchos motivos, pero el principal de ellos es su papel fundamental en la conservación y difusión de dos de las variedades estrella gallegas: la mencía y el godello. Pero echando la vista atrás también hay mucha historia que contar, especialmente la conexión romana que nos dejó un posible comerciante de vinos hace 2000 años en forma de altar consagrado a una deidad relacionada con el vino, y que hoy se conserva en una iglesia de O Barco.
El sector vitícola gallego le debe una estatua a José Núñez, “Pepiño” de Viloira. Era médico de formación, e ilustrado de corazón. Plantó viñas, hizo vino, desarrolló tratamientos antifúngicos, y cuando la filoxera entró por Vilardevós desde Portugal, investigó y viajó en busca de una solución.
La halló, como toda Europa, en el injerto en pie americano, y desarrolló una factoría “en serie” en Viloira para proporcionar reemplazo a buena parte de las viñas gallegas. Su preferida para las tintas era una variedad que prendía bien y le gustaba mucho, y que había encontrado en el Bierzo y el norte de Portugal: la mencía.
En el caso del godello, variedad prefiloxérica muy difundida en Valdeorras, fue la voluntad expresa y el tesón de un grupo de visionarios, liderados por Horacio Fernández Presa, los que bajo el paraguas del proyecto Revival consiguieron identificar, clonar, desarrollar y trasplantar la que hoy es una de las tres grandes damas de los blancos gallegos. Otra estatua que está por poner, don Horacio.
No es que me haya empeñado en favorecer al gremio de canteros. Es que la piedra es, a veces, garantía de pervivencia del mensaje. Es el caso del ara romana que custodia la iglesia de Santurxo, en O Barco, dedicada por un tal Caio Vettio a Liber Pater, una deidad agrícola del vino, antecesora de Baco en el panteón romano. El mismo apellido que el de los Vetti, que en Pompeya, gran núcleo comercial de la clase media romana, construyeron la “Villa Vetti”, la mansión suntuaria más visitada hoy en las famosas ruinas. Eran comerciantes de todo, pero fundamentalmente de vinos. ¿Casualidad o no?
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