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Crónica
Felipe Iglesias es un gran nadador y nada todo el año en el río. Entre sus retos solidarios figura el de recorrer a nado los 15 kilómetros de distancia entre la playa de Rodas, en las islas Cíes, y la de Ribeira en Baiona. Sabe de lo que habla cuando se le pregunta por la zona de la presa de Velle, prohibida al baño, en que falleció ahogado el pasado martes el senegalés Alassane Gabe, de 23 años. “Hacemos las salidas desde estos pantalanes porque el ayuntamiento no nos habilita otras zonas más adecuadas, ni a nosotros ni a los piragüistas que tienen allí el hangar”, explica. Es el principal problema que encuentran como deportistas, la dejadez a la hora de prepararles una zona adecuada para su actividad.
Las características de estas aguas le obligan a ir equipado, pero no tanto por sus corrientes como por posibles percances, caso de la indisposición que debió sufrir Alassane. “Lo que no puede ser es que se prohíba el baño en el río, es como si se impidiese en la playa”, apunta Iglesias.
Para surcar a braza las aguas del río Miño, Felipe Iglesias recomienda llevar un neopreno. “Además de proteger del frío funciona como elemento de seguridad. En caso de una emergencia te vuelcas boca arriba y te hace flotar”, explica. “Está claro que el fallecido sufrió un percance porque estaba en vertical, una postura que no adoptas cuando nadas”, añade.
Con este traje no es suficiente. Tanto él como sus compañeros suelen llevar boyas para lograr mayor visibilidad. Recuerda un caso en que uno de sus compañeros coincidió con un hidroavión que iba a recoger agua. Se aproximó a la zona que el nadador ocupaba y dio un fuerte giro para esquivarlo. Lo visualizó gracias a la boya. Además, también suelen acudir en grupos.
Las turbinas están ubicadas en el lado derecho y, en verano, cuando se abren las compuertas, no logran causar corrientes con fuerza para arrastrar a una persona. Sin embargo, deportistas como el piragüista Delfín Carvajal, apuntan que la zona presenta un difícil acceso para los servicios de emergencias. Algo que pudo suceder con el último ahogamiento, cuando los agentes de rescate tardaron casi una hora en llegar, según José Alberto Ramos, el hombre que se lanzó para intentar salvar a Alassane. Carvajal indica que en el caso de volcar o caerse al agua es imprescindible mantener la calma. Una vez en calma, hay que tratar de nadar o remar en paralelo a la propia corriente. “Los remolinos que pueda haber no tragan a nadie, es un falso mito. Es fundamental no sobresforzarse porque los ahogamientos suelen ocurrir por agotamiento”, indica. “Si sabes nadar y te caes al río en cualquier sitio vas a poder salir”, añade.
José Luis Fernández, el presidente del Club de Piragüismo de Ourense afirma que están “ansiosos” y “esperando una respuesta” por la instalación de un pantalán en la zona del hangar que tienen en Velle.
“Tenemos un problema porque hay muchas piedras en el lecho del río. Impartimos clases de iniciación a niños y es algo peligroso”, indica. En las instalaciones de la agrupación hay unas escaleras que dificultan la bajada al agua, por lo que desde hace tiempo solicitan “un acceso mediante un pantalán que se ubique a 200 metros de la presa, la distancia de seguridad”, afirma el presidente. Esta sería también útil para los bomberos, ya que podrían acceder con sus embarcaciones con mayor facilidad.
Además, reivindican que esté a disposición de todo el público y que se pueda utilizar para actividades lúdicas o deportivas.
La rampa constituiría también un sistema de seguridad que evitaría rasguños o caídas desde las zonas rocosas.
El miércoles fue localizado el cuerpo sin vida de Alassane Gabe en el fondo del embalse de Velle. La Policía Nacional especificaba ayer que estaba en un punto intermedio entre las dos pasarelas dispuestas en los laterales de la presa, a unos 11 metros de profundidad. Tras el hallazgo, lo sacaron a la superficie, donde posteriormente se determinó el levantamiento del cadáver.
Para el rescate fue necesario solicitar la intervención de los especialistas acuáticos de los GEO (Grupo de Operaciones Especiales) de la Policía Nacional, que se desplazaron desde Guadalajara. Una vez en la presa, tras inspeccionar la zona e indagar acerca de lo ocurrido, se sumergieron y pasadas tres horas de búsqueda, encontraron el cuerpo del joven senegalés. Los agentes especializados lograron retirarlo unas 24 horas después del fallecimiento, cuando el chico no pudo seguir nadando por una más que posible indisposición. La autopsia determinará la causa.
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