Cuando vivir en 10 metros cuadrados es la única opción

ALQUILER DE HABITACIÓN

Mykola Koslov, trabajador ucraniano en Ourense, se ha visto obligado siempre a alquilar una habitación ante la imposibilidad de afrontar con su salario el arrendamiento de una vivienda

Mykola Koslov, ucraniano que se ve obligado a optar por el alquiler por habitaciones.
Mykola Koslov, ucraniano que se ve obligado a optar por el alquiler por habitaciones.

Cuesta empatizar con los problemas si no le ponemos nombre y rostro. Mykola Koslov, ucraniano de 59 años, lleva quince residiendo en Ourense. Llegó aquí buscando unas mejores condiciones salariales y una vida más cómoda, pero spoiler: no la ha podido encontrar.

En este tiempo se ha visto obligado a ir de trabajo en trabajo, a compartir piso ante la imposibilidad de afrontar un alquiler por su cuenta y a tener que dejar varias viviendas por los desorbitados precios que le pedían por una habitación.

“Con los salarios que he tenido en España, siempre me ha resultado imposible pagar el alquiler de una vivienda”

Trabajador incansable, ha tenido que bregar en muchos ámbitos durante jornadas laborales maratonianas: fábricas de madera, empresas de reparto, cuidado de mayores… Todo con el objetivo de poder mandar dinero cada mes a su familia en Ucrania, y es que su sacrificio siempre ha sido por ellos.

Esta necesidad de mantener a sus allegados unida a los bajos salarios que ha percibido en estos años, le han obligado a vivir siempre en un piso compartido: “Con los salarios que he tenido todos estos años me ha resultado imposible pagar los alquileres que piden por una vivienda. He ido viviendo en diferentes habitaciones compartidas y teniendo que abandonarlas cuando me subían el precio”, apunta el ucraniano. A pesar de que ha tenido que compartir siempre piso con desconocidos, Mykola no tiene que lamentar ningún problema en este tipo de convivencia.

Hoy comparte piso con otros dos trabajadores inmigrantes en la avenida Emilia Pardo Bazán a razón de 250 euros por una habitación de 10 metros cuadrados. “Para mí no hay otra opción viable”, explica Koslov.

La habitación en la que reside en Emilia Pardo Bazán.
La habitación en la que reside en Emilia Pardo Bazán.

Vuelta a su tierra

Mykola Koslov ya ha perdido la esperanza de encontrar en Ourense una vida mejor. Una hernia discal le ha dejado incapacitado para trabajar y a día de hoy sobrevive con una pequeña pensión, mientras espera para ver si le conceden la invalidez. “Ahora estoy deseando volver a mi país. Aquí no me queda nada por hacer”, señala.

Contenido patrocinado

stats