Cualedro ya no celebra, lucha colectivamente contra el fuego en plena oleada de incendios forestales

SIN FIESTAS PATRONALES

El incendio originado en Oímbra se ceba con el municipio, amenazando a las viviendas de diferentes núcleos de población en los últimos días

Cartel de las fiestas de San Milllao, con una columna de humo detrás
Cartel de las fiestas de San Milllao, con una columna de humo detrás

En Cualedro huele a humo, se ve humo y se siente humo. El incendio declarado en Oímbra la semana pasada y que ya supera las 12.000 hectáreas, causa estragos en la localidad. A merced del imprevisible viento y sin poder ser apagado en estos momentos, los esfuerzos de efectivos, voluntarios y vecinos se centran de proteger las viviendas. Ayer uno de los puntos más castigados por las llamas fue la parroquia de San Millao, donde el fuego llegó hasta cerca de las casas, tal y como ocurrió en días anteriores en otros puntos del concello. Un lugar que, de no haber fuego, estaría celebrando sus fiestas patronales.

“Das festas puidemos ver algo o sábado, logo soamente tivemos isto”, sinala el vecino Luis Hernández. Justo detrás de él se encuentra, entre dos postes telefónicos, la única señal de que en algún momento en ese lugar hubo intención celebrar algo. A su alrededor, decenas de vecinos movilizándose junto a dos brigadas de bomberos forestales y algunos miembros de la Guardia Civil. El ambiente está lleno de humo, apenas se puede respirar, y se intercalan las mangueras y los bulldozer con vecinos equipados con xestas de manera improvisada a falta de batefuegos.

A pocos quilómetros se encuentra Xironda, donde anteayer vivieron momentos realmente complicados: “Houbo medios, pero non os suficientes, a meirande parte de traballo foi feito polos veciños”, comenta la vecina María del Carmen Enríquez. “Tiña que vir a axudar, como se veñen de Marrocos”, añade. Además, destaca que nunca se plantearon que el fuego pudiera llegar a las casas, cosa que no ha sido demasiado producente: “Moita xente se confiou e non ten todo como o ten que ter”, reclama.

En San Millao, llegado a un punto las llamas tuvieron peligro real de introducirse en las casas y se vivió un momento de gran tensión cuando el fuego rozaba una vivienda abandonada llena de maleza: “Iso é de alguén que morreu, como todo isto”, se escuchaba en los alrededores. Horas más tarde, el punto más crítico de la zona sería Rebordondo, donde el fuego llegó a cercar el pueblo.

Por el momento, en Cualedro no se tienen que lamentar ni heridos ni daños personales, pero los materiales son cuantiosos. En la zona han estado sin luz, se han quemado castaños, colmenas de abejas, viñedos, el coto de caza ha quedado inservible por un lustro, y los castros de Cualedro -gran atracción turística y patrimonial- están incinerados hasta los cimientos.

En la localidad, existe desde el 2017 una iniciativa de la Comunidad de Montes para ayudar al desbroce gracias a cabezas de ganado. Su presidente, Faustino Domínguez, celebra que pudieron salvar a las 105 vacas cachenas y 14 caballos que poseen aunque “foi absolutamente sós, sen axuda de ningún tipo”. Además, destaca que ante esta situación el sistema de extinción es “insuficiente”.

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