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La reflexión del músico británico sobre el efecto de la tecnología en las relaciones humanas, a la que alude en el título y en canciones como "Lonely Press Play" -"si te sientes solo, dale al Play", canta-, es una constante del disco, que sale a la venta mañana tras haber sido presentado en formato digital.
De su etapa al frente de la banda de "britpop" Blur, formada en 1989 junto al guitarrista Graham Coxon, el bajista Alex James y el batería Dave Rowntree, Damon Albarn rescata la mezcla de estilos y ritmos que van de la oscuridad a la alegría, pasando por la nostalgia y la esperanza.
"El señor Tembo en su camino por la colina...", entona un alegre Albarn acompañado por un ukelele y un coro de góspel en la canción más divertida del álbum, "Mr. Tembo", dedicada a una cría de elefante que conoció durante un viaje al Congo en 2011.
Al tiempo que ponía su voz a Blur, el británico, ahora de 46 años, coqueteaba con otros proyectos musicales, como la banda "Gorillaz" formada por dibujos animados, la adaptación a ópera de una novela china o varios trabajos como solista.
Los viajes que hizo por África, en los que recorrió Nigeria o Mali, se concretaron en grabaciones musicales junto al batería africano Tony Allen y le han brindado ahora la inspiración para escribir una de los doce temas de su primer trabajo sólo al micrófono.
El entusiasmo que evoca esa canción contrasta con el tono casi tétrico de la que bautiza el álbum, en la que el artista habla del "aislamiento" que vivimos a diario convertidos en "robots controlados" por la tecnología, según ha explicado varias veces.
La esencia biográfica se encuentra, a juicio de la crítica británica, en el título "Hollow Ponds" que recorre alguno de sus recuerdos de la infancia, como la ola de calor que azotó el Reino Unido en el verano de 1976, cuando tenía ocho años.
"You and Me", dos canciones que se unieron en una, recoge su faceta más polémica, el consumo de heroína que lo convirtió en un compositor "increíblemente productivo" durante los años 90, según relató recientemente al tiempo que desveló que la droga llegaba a su casa de la mano de su novia, Justine Frischmann, solista del grupo Elastica.
Precisamente la heroína fue la protagonista de la primera película a la que Damon Albarn puso la banda sonora, "Trainspotting" (1996), en la que también sonó la canción "Sing" de Blur.
Los 90 fueron la década dorada de ese grupo, en la que se colocaron en la primera línea de la música británica con "Leisure" (1991), "Modern Life Is Rubbish" (1993), en el que se aprecia la influencia del pop, "Parklife" (1994), que los consolidó como iconos del pop británico o "britpop", y "The Great Escape" (1995).
El álbum "13" de 1999 ya recogía algo de punk y góspel y "Think Tank", de 2003, puso el punto y final a su intensa carrera hasta que en 2009 volvieron a reunirse ante miles de seguidores en un multitudinario concierto en el parque londinense de Hyde Park.
Creativo y original, Albarn porta a sus espaldas una trayectoria musical heterogénea y la variedad que lo caracteriza tiñe también las melodías de "Everyday Robots".
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