La importancia de ser amados

Publicado: 08 oct 2026 - 04:02 — Actualizado: 08 oct 2026 - 07:48
“Los desesperados”
“Los desesperados”

A medio camino entre la recreación novelesca y el ensayo de rigor histórico, se mueve “Los desesperados” (Tusquets, 2026), un libro divertido e irónico que recrea la vida mísera y fulgurante de Henry McCarty, más conocido en el imaginario popular como Billy el Niño. Su autor, el francés Éric Vuillard se ha cuidado aquí en extremo de que estas páginas no encajen en el molde de lo estrictamente biográfico.

Su ambición cumplida no solo radica en el filtrado inteligente de toneladas de documentos de archivo sobre esta figura, sino que emprende una reescritura acertada del mito a partir de las apropiaciones y la falsificación conveniente de la Historia. Este de Vuillard es un relato que logra explicar el entramado de un país y de un siglo, a través de la orfandad y el desamparo de un hombre (un adolescente en este caso) obligado por las circunstancias a delinquir y matar.

Unas veces se dividen y otras conforman un todo armónico, porque en estas peripecias Billy el Niño es tan solo una leyenda accidental íntimamente conectada con esos seres que en apariencia funcionan como extras en la gran película de la Historia

No esperéis hallar aquí cronologías ni líneas temporales. Lo que tendréis más bien ante vuestros ojos serán figuras humanas que se mezclan entre sí como gotas de azogue sobre una superficie de papel encerado. Unas veces se dividen y otras conforman un todo armónico, porque en estas peripecias Billy el Niño es tan solo una leyenda accidental íntimamente conectada con esos seres que en apariencia funcionan como extras en la gran película de la Historia.

Uno de los mayores encantos del libro radica en el “zoom” que realiza Vuillard de las vidas de esos “secundarios”, yendo lo mismo décadas para explicar una motivación o un comportamiento, que proyectándose cincuenta años en el futuro con el fin de desentrañar la apropiación del cine y la propaganda de la vida de este pobre chico, que bien pudo haber sido recadero de un hotel o un cajero disciplinado del imperio J. P Morgan.

Todo comienza para el desdichado Billy el 17 de agosto de 1877, el día en que, con 17 años se ve obligado a matar a su primer hombre, Frank B. Cahill, el dueño de un prostíbulo que no cesaba de propinarle maltratos y humillaciones. Pero en realidad la historia había arrancado antes, con su primer encarcelamiento temporal tras haber robado un enorme trozo de mantequilla; con la muerte prematura de su madre víctima de la tuberculosis, con su propio nacimiento en noviembre 1859. Lo que viene después es un gran bloque de soledad, dividido en pequeños trocitos como si fuesen cápsulas de cianuro capaces de matarle en el plazo de veintiún años a manos de Pat Garret y sus hombres.

Más allá de la reflexión filosófica sobre las hipocresías de la democracia, y sobre cómo los sistemas convierten en marcas de identidad nacional a los mismos individuos que alguna vez trituraron, Vuillard se centra en los efectos del desamparo, en la importancia de ser amados a tiempo. Porque eso buscó el pobre Billy en los demás con sus audaces robos y tiroteos: la experiencia del amor, la certeza de que alguien junto al fuego, pacientemente nos espera.

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