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TERCERA FUTGAL
El Salamonde puede presumir de tener su propio Alex Fergurson. Y es que su entrenador, Julio Fernández González (27-1-1972), más conocido por Julio Guerra, cumplió 600 encuentros en su banquillo en el partido que vencieron al Barra de Miño, en A Lamela, sin contar que estuvo con anterioridad una década como jugador. “De hecho me llamaron como el técnico inglés mientras tomaba un café. Son muchos años aquí, en concreto 17 seguidos, que no es una broma”.
Lleva toda una vida en el club, siendo testigo de algunos cambios “como el campo de hierba artificial, el paso de tres directivas y, actualmente, la cuarta desde que dirijo a este equipo. Por suerte, los cambios que hubo fueron para bien, para seguir mejorando”.
La última vez que el Salamonde participó en la entonces denominada Primera Regional fue en la campaña 89-90, Guerra (mote que lo tiene por su padre), estaba jugando en los juveniles del Maside. “Recuerdo que dos años antes disputó la final de la Copa Diputación ante el Nogueira, perdiendo 2-0. Por eso ahora estamos trabajando para retornar algún día, pero ahora mismo nos encontramos en la Tercera Futgal tras la restauración que hubo e hicimos un convenio de colaboración con el Sporting Carballiño. Tenemos alrededor 11 chicos salidos de juveniles y, aunque están un poquito verdes, estamos trabajando y colaborando con el Sporting donde el entendimiento es mutuo, siendo nuestro objetivo llegar a la máxima categoría provincial”.
Al técnico lo que no le pareció bueno fueron los cambios que hubo con respecto a las categorías, cuando bajaron a Tercera ocho equipos, finalizando el Salamonde cuarto por la cola. “No fue normal en un grupo con 16 clubes, pero nos amoldamos a los tiempos y a lo que impuso la Federación. Lo importante que los jóvenes que tenemos crezcan de la misma manera el club para, primero, dar el salto a Segunda”.
En la actualidad, dentro de la categoría de bronce, ocupa el quinto puesto, “pero estamos a diez puntos del tercero, que jugará la promoción de ascenso. Por eso este año es de transición, porque el 85 por ciento de la plantilla es nueva, quedando cuatro de los 22 que teníamos la pasada campaña”.
Si bien le encantaría entrenar algún día a su hijo Abel, que actualmente juega en los infantiles de Liga Gallega con el Arenteiro, “aún le quedan años para que pueda venir aquí, pero de momento lo voy a ver jugar y progresar, teniendo la misma ilusión, porque en la vida nunca hay que rendirse”.
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