Oli, del Peroxa, futbolista a los 50: ¿El secreto? No haber parado nunca y estar siempre vinculado al fútbol

El delantero del Peroxa se mantiene inagotable y asegura seguir yendo a cada partido de liga “a disfrutar y a divertirme”

Oli, delantero del Peroxa, antes del entrenamiento del martes en el campo de O Marco.
Oli, delantero del Peroxa, antes del entrenamiento del martes en el campo de O Marco. | Alán Pérez

Medio siglo de vida y casi toda con la pelota de fútbol en los pies. Marcos Antonio Ansia Oliveira, Oli (15-06-1976) arrancó el domingo una nueva temporada en la primera categoría del fútbol provincial, la tercera seguida en el Peroxa: “Mientras tenga ilusión, ganas y las lesiones me respeten, seguiré. ¿El secreto? No haber parado nunca y estar siempre vinculado al fútbol.

Y no son frases hechas. La campaña pasada jugó 37 partidos entre Liga y Copa Diputación y marcó seis goles. La única vez que dejó antes de tiempo un campo fue en la final de la Copa Diputación que ganó con el Arenteiro: “Ese día me rompí el abductor”.

Oli tiende cuerda para rato: “Me encuentro bien, cómodo, y no veo dificultades para seguir. Mis compañeros, espero que me vean como uno más. En cuanto a los más jóvenes, a veces les doy algún consejo, pero después que te hagan caso o no ya es otra historia”.

Esta temporada comenzó con derrota, Oli tiene claro que “tenemos que pelear cada partido como si fuese el último y después mirar cuál es nuestro sitio. Somos un equipo muy nuevo, los jóvenes aportan todo lo que pueden y los más veteranos damos lo que sabemos y podemos”.

Otra de las facetas de este inagotable jugador es el saber adaptarse a cualquier posición: “Mientras todo sea en favor del equipo, no me importa. Puedo jugar de lateral, de interior o de extremo. Si bien siempre jugué arriba, si tengo que defender no se me caen los anillos”.

Mantener el físico es un mérito, pero mantener la ilusión quizá lo sea todavía más: “Cada domingo, de camino al campo, pienso a quien conozco del rival, pero sobre todo en disfrutar y divertirme, que al final es de lo que se trata”.

Ha superado la barrera de los 100 goles en la categoría y el contador sigue subiendo: “Ahora no aporto tantos como antes, pero lo importante es que los que marque sean bienvenidos para el equipo”.

Desde sus inicios en el Atlético Ourense y CD Ourense, el atacante recita todos sus equipos como una letanía: “Puente, Carballiño, donde estuve dos años y ganamos una Copa, de ahí a Celanova, Verín, Nogueira, Arnoia, y cuando pensaba en dejarlo me fuí al Santa Teresita (hoy Rayo 21), Cartelle y ahora Peroxa”. En Nogueira sumó 41 goles en liga, en el Arnoia fueron 24, en el Rayo 21, un total de 20, y siete más en el Cartelle.

El domingo se medirá al Polígono y será una página más en un libro al que todavía le quedan muchas historias por contar: “Le agradezco al fútbol todas las experiencias que he podido vivir y espero que me queden algunas más, pero sobre todo todas las amistades que tengo. Puedo decir que gracias al fútbol tengo unos cuantos amigos”.

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