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En el deporte hay que saber ganar pero sobre todo saber perder. El fútbol base sigue demostrando que lejos de los estímulos nerviosos de ciertos padres por pelearse en los campos, loas más pequeños dan lecciones cada vez que pueden.
El último ejemplo de esta demostración de sociabilidad y respeto fueron los alevines del Leioa. Se jugaban el título ante el Rayo Vallecano y perdieron en la final. Los madrileños subieron a celebrarlo ante la mirada de los perdedores.
Sin embargo, los subcampeones empezaron a cantar el himno del Rayo y todoslos equipos juntos se unieron para celebrar una fiesta. La fiesta del fútbol base y dar una lección de respeto deportivo.
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