El BCE sube los tipos al 2,5% por el repunte de la inflación

encarecimiento de la energía

Lagarde asegura que la subida fue unánime y eleva sus previsiones de precios para 2027.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, este jueves.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, este jueves. | La Región

El Banco Central Europeo (BCE) volvió ayer a apretar el freno monetario. El Consejo de Gobierno, reunido en Berlín, decidió subir los tipos de interés en 25 puntos básicos, una medida que los mercados ya daban por descontada y que responde al repunte de la inflación provocado por el encarecimiento de la energía tras el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo.

Con esta subida, la segunda del año tras la de junio, la tasa de depósito -la referencia principal, que remunera el dinero que la banca guarda en el banco central- queda en el 2,5%. El tipo de las operaciones principales de financiación, que marca más directamente el precio de los créditos y suele arrastrar al euríbor y las hipotecas, sube del 2,40% al 2,65%. La facilidad marginal de préstamo se sitúa en el 2,90%.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, explicó tras la reunión que la decisión de elevar los tipos fue respaldada por unanimidad entre los miembros del Consejo, sin discrepancias en torno a la medida principal. La dirigente francesa evitó, no obstante, avanzar cuál será el siguiente movimiento del organismo, e insistió en que ese asunto ni siquiera se debatió en el encuentro, dado el escenario de incertidumbre que atraviesa la economía europea.

El detonante de la nueva subida es, en esencia, el mismo que llevó al BCE a actuar en junio: una inflación disparada por los shocks energéticos derivados de la guerra en Oriente Medio.

Los precios

El indicador general de precios de la eurozona se aceleró en agosto hasta el 3,3%, más de un punto por encima del objetivo del 2% que persigue la institución, frente al 2,9% registrado en julio. El principal responsable de ese repunte es el coste de la energía, que se disparó un 14,3% por la escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, con un barril de Brent que ya supera los 100 dólares. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, se moderó ligeramente hasta el 2,1%.

El propio BCE reconoció que el conflicto en Oriente Próximo sigue generando presiones al alza sobre los precios y anticipó que la inflación se mantendrá muy por encima de su objetivo durante un periodo prolongado. Aun así, defendió que se encuentra en buena posición para afrontar la incertidumbre actual y remarcó que sus próximas decisiones dependerán de los datos, sin comprometerse con ninguna senda de tipos predeterminada. El Consejo dijo también que seguirá vigilando las perspectivas de inflación y la eficacia de la transmisión de la política monetaria. En el capítulo de previsiones, el organismo mantuvo su estimación de inflación para este año en el 3%, un punto por encima del objetivo, pero revisó al alza sus cálculos para los próximos ejercicios. Para 2027 espera ahora una inflación del 2,5%, dos décimas más que en marzo, y para 2028 la sitúa en el 2,1%, una décima por encima de lo previsto anteriormente. Lagarde confía en que la tasa general de precios empiece a acercarse al objetivo del 2% a finales de 2027, aunque advirtió de que el actual choque energético podría intensificarse y trasladarse con más fuerza de la esperada a otros precios y a los salarios. La presidenta añadió otro riesgo a vigilar: fenómenos meteorológicos extremos, como El Niño, y la propia crisis climática, que podrían presionar al alza el precio de los alimentos.

Contenido patrocinado

stats