Bruselas insta a dar ayudas al alquiler y evitar desahucios

ENCUENTRO DE MINISTROS

Los Veintisiete recomiendan detectar a tiempo a familias en riesgo y aumentar la vivienda social

Los Mossos d’Esquadra entran a la vivienda para ejecutar un desahucio en Barcelona.
Los Mossos d’Esquadra entran a la vivienda para ejecutar un desahucio en Barcelona. | Pau Venteo

Los ministros de Empleo y Asuntos Sociales de la Unión Europea aprobaron una recomendación para reforzar la protección de las familias en riesgo de perder su vivienda, con medidas como establecer mecanismos de alerta temprana, facilitar ayudas de emergencia para pagar el alquiler y reforzar las garantías frente a los desahucios forzosos, en el marco de una estrategia más amplia para combatir el sinhogarismo y la exclusión residencial que también contempla aumentar la oferta de vivienda social y asequible.

El documento, adoptado por el Consejo de la UE en un contexto de creciente preocupación por el acceso a la vivienda en Europa, insta a los Estados miembro a identificar con antelación a los hogares en situación de vulnerabilidad y ofrecerles apoyo antes de que pierdan su alojamiento, mediante asesoramiento sobre deudas, servicios de mediación y asistencia económica, al tiempo que plantea soluciones estables para las personas que ya se encuentran sin hogar, aunque se trata de recomendaciones que no tienen carácter jurídicamente vinculante.

En concreto, los Veintisiete proponen identificar con antelación a los hogares más vulnerables y actuar de forma preventiva para evitar situaciones de desamparo, prestando especial atención a quienes atraviesan dificultades económicas para afrontar sus gastos básicos, para lo que plantean combinar el asesoramiento sobre deudas con ayudas urgentes al alquiler, mecanismos de mediación y garantías frente a los desahucios forzosos. La recomendación también amplía el concepto de exclusión residencial más allá de quienes viven en la calle, al incluir a las personas que disponen de un techo pero se encuentran en condiciones inadecuadas o inseguras, como aquellas que se enfrentan a un desahucio o sufren violencia doméstica.

Menores y jóvenes

En este sentido, los ministros asumieron el compromiso de trabajar para que “ningún niño se vea privado de una vivienda adecuada” y pidieron prestar especial atención a los menores y jóvenes que abandonan centros de protección o familias de acogida, facilitándoles alojamiento y acompañamiento para evitar que queden desamparados. Recomiendan aumentar la inversión pública y privada tanto en la construcción de nuevos inmuebles como en la rehabilitación de los existentes. Asimismo, plantea aprovechar mejor el parque de viviendas disponible y respaldar modelos alternativos de alojamiento para ampliar las opciones de acceso a una residencia estable entre los colectivos con más dificultades.

Los Veintisiete también defienden que las políticas contra el sinhogarismo no se limiten a proporcionar alojamiento temporal, sino que den prioridad al acceso a una vivienda segura y duradera, acompañada de servicios sociales adaptados a las necesidades de cada persona. En esta línea, el documento propone simplificar el acceso a las prestaciones sociales y sanitarias mediante un sistema de ventanilla única que permita a las personas sin hogar recibir orientación y ser derivadas a los servicios que necesitan, sin tener que realizar múltiples trámites ante distintas administraciones.

El sinhogarismo en Europa: una crisis que sigue creciendo

El sinhogarismo continúa siendo uno de los grandes desafíos sociales de Europa. Según las estimaciones más recientes de la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con las Personas sin Hogar, publicadas en 2026, alrededor de 1,44 millones de personas carecen de hogar en el continente. La cifra refleja la magnitud de un problema que afecta a millones de vidas y que va mucho más allá de quienes duermen a la intemperie. El recuento incluye también a personas que dependen de albergues de emergencia o que viven en alojamientos temporales, sin acceso a una vivienda estable y segura.

La estimación supone un aumento respecto a los aproximadamente 1,29 millones de personas contabilizadas en 2024, aunque las diferencias entre los sistemas nacionales de registro dificultan las comparaciones exactas. Europa sigue sin disponer de un método homogéneo que permita conocer con precisión el alcance real del fenómeno. Detrás de estas cifras hay realidades diversas: pérdida de empleo, dificultades para afrontar el alquiler, pobreza, rupturas familiares y falta de apoyo social. La crisis de acceso a la vivienda agrava la vulnerabilidad de quienes disponen de menos recursos y aumenta el riesgo de exclusión.

Además, el número de personas sin hogar podría ser superior al reflejado en las estadísticas, ya que muchos recuentos no abarcan todas las situaciones de alojamiento precari. Los datos vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar las políticas públicas de vivienda, prevención de los desahucios y atención social.

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