Los inversores prevén que el conflicto en Irán durará tres meses

GUERRA EN ORIENTE MEDIO

Un informe eleva su previsión para el Brent hasta una media de 67,58 euros por barril en 2026 y los inversores pronostican un alargamiento de tres meses en el conflicto en Irán

Una persona repostando gasolina.
Una persona repostando gasolina.

Los gestores de fondos internacionales consultados por Bank of America sitúan la duración más probable de la fase activa del conflicto en Oriente Medio entre uno y tres meses, si bien una parte relevante del mercado no descarta que las tensiones se prolonguen durante más tiempo.

En su última encuesta de sentimiento en divisas y tipos de interés, realizada entre el 6 y el 11 de marzo a 39 gestores con 632.000 millones de dólares (551.104 millones de euros) bajo gestión, la opción más votada sobre la duración de la crisis es un horizonte de “meses y no semanas”, con la mayoría de respuestas concentradas en el rango de uno a tres meses y un 17% que anticipa más de tres meses de enfrentamiento.

En paralelo, el informe sectorial “The Oil Gusher” de Bank of America revisa al alza el escenario base de precios del petróleo y eleva su previsión para el Brent hasta una media de 77,5 dólares (67,58 euros) por barril en 2026, frente a los 60 dólares (52,32 euros) estimados anteriormente, al incorporar el riesgo de una disrupción prolongada del estrecho de Ormuz.

En un supuesto de cierre de un mes, el banco espera un Brent medio de 78 dólares (68,02 euros) en 2026 con posibilidad de picos de hasta 200 dólares (174,40 euros) si las perturbaciones se mantuvieran de forma sostenida hasta el tercer trimestre, mientras que en 2027 el precio retrocedería a una media de 65 dólares (56,68 euros) al normalizarse la oferta.

Horquilla del crudo

Según la encuesta de sentimiento, más de la mitad de los gestores prevé que el crudo se sitúe en una horquilla de entre 70 y 89 dólares (61,04 y 77,61 euros respectivamente) de media en los próximos tres a seis meses, mientras que un 33% contempla niveles incluso más elevados, por encima de los 90 dólares (78,48 euros) por barril.

Este repunte esperado del crudo se percibe como uno de los principales focos de riesgo para el crecimiento global y empuja a los inversores a reducir exposición a divisas emergentes, al tiempo que favorece un tono más constructivo con el dólar como activo refugio. Los analistas de Bank of America advierten de que la clausura de facto del estrecho de Ormuz ya está obligando a recortar producción en Oriente Medio.

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