Robert Amsterdam y su lucha contra Hacienda: “Es mafia”
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En su último libro, el jurista internacional critica el carácter extorsionador del sistema tributario
Los juristas internacionales Robert Amsterdam y Christopher Wales lanzaron una dura crítica contra el modelo tributario español, al que acusan de haberse convertido en un sistema sustentado en la “coacción y el miedo” de los contribuyentes. Las declaraciones se produjeron durante la presentación de su obra “Hacienda y el Estado Dual”, un libro en el que analizan el funcionamiento de la Agencia Tributaria y las relaciones entre la Administración y los ciudadanos.
Durante el acto, Amsterdam fue especialmente contundente al afirmar que “Hacienda es una mafia”, una expresión que generó una intensa polémica en el ámbito político, económico y jurídico. El abogado sostuvo que determinados mecanismos de actuación de la Administración tributaria crean una situación de desequilibrio entre el Estado y los contribuyentes, dificultando la defensa efectiva de estos últimos.
Robert Amsterdam habla de métodos de coacción propios de la China comunista, de la Rusia de Putin y peores que los de algunas dictaduras africanas e incluso de la Alemania nazi: “Hacienda es una mafia. Los poderes están calibrados para estrujar a los españoles. Es un cáncer. Usa instrumentos de tortura”. “En España se han traspasado líneas rojas. El Gobierno ha dado a los inspectores de Hacienda la motivación que no hay en otros países”, subrayan los autores.
Incentivos a funcionarios
Consideran que el sistema fiscal español evolucionó hacia un modelo en el que la capacidad de actuación de la Agencia Tributaria se amplió de manera significativa. Según explicaron, la Administración dispone de amplios instrumentos de investigación y control que, en su opinión, pueden generar inseguridad entre ciudadanos y empresas. Entre las principales críticas formuladas por Amsterdam y Wales figura la existencia de incentivos vinculados a objetivos de recaudación.
A su juicio, este tipo de mecanismos puede favorecer una cultura administrativa centrada en incrementar los ingresos públicos por encima de otras consideraciones relacionadas con las garantías de los contribuyentes. Asimismo, los autores cuestionan la dificultad que encuentran muchos ciudadanos para recurrir determinadas actuaciones tributarias. Según argumentan, los procedimientos administrativos y judiciales suelen ser largos, complejos y costosos, lo que puede desincentivar la presentación de reclamaciones frente a decisiones de la Administración. Otro de los aspectos señalados es la presunción de veracidad de las actuaciones inspectoras.
Amsterdam y Wales sostienen que esta situación coloca a los contribuyentes en una posición de desventaja procesal, al obligarles a demostrar la incorrección de determinadas actuaciones administrativas. Con la publicación de “Hacienda y el Estado Dual”, Amsterdam y Wales pretenden abrir una reflexión sobre los límites del poder tributario y el papel que deben desempeñar las garantías jurídicas en un Estado democrático. Sus afirmaciones, especialmente la comparación de Hacienda con una organización mafiosa, provocaron reacciones encontradas y prometen alimentar la discusión sobre el sistema fiscal español durante los próximos meses.
Una estructura con voracidad recaudatoria para el alto gasto
El libro toma como punto de partida la teoría del “Estado dual” desarrollada por el jurista alemán Ernst Fraenkel para analizar el funcionamiento de la Alemania nazi y posteriormente utilizada para estudiar otros gobiernos tendencias autoritarias o represivas. Según esta teoría, una administración puede mantener formalmente las garantías y procedimientos propios del Estado de derecho mientras amplía en la práctica su capacidad de actuación discrecional.
Los autores sostienen que, en España, este fenómeno no responde a excesos aislados ni a errores puntuales, sino a un “patrón estructural” en el que la presión administrativa se ha convertido en una herramienta habitual de gestión tributaria.
La crítica trasciende el ámbito jurídico para adentrarse de lleno en las consecuencias económicas que tiene esta práctica. Los autores argumentan que tras este Estado dual subyace una voracidad recaudatoria para hacer frente a un gasto público en máximos que siempre supera a los ingresos. Amsterdam y Wales afirman que la Agencia Tributaria española carece de “los controles y contrapesos necesarios para una administración tributaria del siglo XXI”.
Incluso sostienen que “inspira miedo y odio a partes iguales entre todos aquellos con quienes entra en contacto” y que su actuación “frena la inversión y la creación de empleo, perjudicando el rendimiento económico de España y, como resultado, deja a sus ciudadanos mucho más pobres que el resto de la UE”.
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