Ourense concentra las cinco temperaturas más bajas de Galicia: todas por debajo de cero grados

ESTACIONES METEOROLÓGICAS

La provincia registró las mínimas más bajas de la comunidad, con heladas también en Verín, Baltar, Xinzo de Limia y Viana do Bolo. Las estaciones situadas por encima de los 900 metros también sitúan a Ourense a la cabeza del frío.

Calvos de Randín encabezó la clasificación, con una mínima de -3,6 grados.
Calvos de Randín encabezó la clasificación, con una mínima de -3,6 grados. | La Región

Ourense volvió a concentrar las zonas de mayor frío en Galicia. Las cinco temperaturas más bajas registradas en la comunidad se localizaron en estaciones meteorológicas de la provincia, según los datos de MeteoGalicia. Calvos de Randín encabezó la clasificación, con una mínima de -3,6 grados, seguida de Verín-Vilela, donde el termómetro cayó hasta los -2,5 grados.

El frío también se hizo notar en Baltar, que registró -2,2 grados, Xinzo de Limia, con -1,1, y Viana do Bolo, donde se alcanzaron los -0,9 grados. De esta forma, Ourense copó los cinco primeros puestos del ranking gallego de temperaturas mínimas.

El dominio ourensano se repite también entre las estaciones situadas a más de 900 metros de altitud. En esta clasificación, los cuatro registros más bajos corresponden igualmente a localidades de la provincia. Corzos, en A Veiga, marcó -2,5 grados, mientras que Cabeza de Manzaneda llegó a -1,2. Por su parte, O Invernadeiro, en Vilariño de Conso, registró -0,6 grados y Lardeira, en Carballeda de Valdeorras, alcanzó los -0,4.

No obstante, estos valores no suponen el récord de frío de lo que va de otoño. De hecho, Calvos de Randín ya había registrado una mínima de -5,4 grados el pasado 20 de octubre, cuando también se situó como el punto más frío de Galicia. Además, la semana pasada la misma localidad llegó a bajar hasta los -5 grados, según los registros recogidos por La Región.

Estas temperaturas llegan después de varias jornadas de tiempo atípicamente cálido para esta época del año, con máximas que superaron los 20 grados en distintos puntos de la provincia. El contraste entre las temperaturas diurnas y las nocturnas vuelve a poner de manifiesto la marcada oscilación térmica característica del interior ourensano.

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