El comercio en las villas ourensanas se multiplica en el ciclo festivo

ENTROIDO

El Entroido impulsa la facturación de distintos comercios como restaurantes, hoteles y tiendas de la provincia

El Entroido impulsa la facturación de restaurantes, hoteles y tiendas de la provincia
El Entroido impulsa la facturación de restaurantes, hoteles y tiendas de la provincia | Xesús Fariñas

Las villas de la provincia cuyos entroidos están declarados de interés turístico -ya sea gallego, nacional o internacional- experimentan estas jornadas un notable aumento de visitantes que se traduce en un mayor impacto económico. Si el sector hostelero y hotelero colgó el cartel de “completo” con semanas, incluso meses, de antelación, el comercio local también aumenta ventas, en especial tiendas de disfraces, de productos de recuerdo u hornos con delicias típicas de cada zona.

Verín y Laza

En Verín, hace unas semanas hoteles como el Villa de Verín y la Morada do Cigarrón estaban ocupados al 90%, pero ahora ya están completos. En la hostelería sucede lo mismo, y restaurantes como el Brasil o Casa Zapatillas reservan para los días grandes “de un año para otro”. Alberto Prieto, presidente de la asociación de hosteleros y propietario de A Peixería, resume la realidad de la fiesta para el sector: “Supone la mitad del año para muchos negocios, y la afluencia pese al clima está siendo excelente”.

Otros negocios también se benefician por el incremento de público, como Super Euro, que estas fechas vende sobre todo “gabardinas, abrigos de pelo, pelucas artesanales de lana, sudaderas, capuchones, que han resurgido este año”, apunta Sinda, su dueña, quien asegura que “ampliamos el horario porque hay gente de fuera que viene sin nada y se quiere meter en ambiente”. Concuerda con ella Pili, de Chabela Regalos, que afirma que “el Entroido es una bendición, estamos encantados de que vengan turistas y visitantes, gracias a ellos todos ganamos”. Despacha sobre todo artículos con el Cigarrón: “Tenemos pendientes, colgantes, pulseras, sudaderas, bolsas…”

En Laza, la bica blanca es la estrella. En A Casa das Bicas, en Soutelo Verde, Belén afirma que estos días venden más, sobre todo a lazanos ya que “é o produto típico da zona e a xente quéreo na casa para ofrecerllo aos peliqueiros e ás visitas”. Los turistas se llevan también “roscas e orellas, licores en xeral”. El Entroido también se nota en la pernoctación. Natalia Rivas, de Casa Terra Alma, dice que “se nota mucho, ojalá celebraran un Entroido cada mes”.

Xinzo y Maceda

Bares y restaurantes en el epicentro de la celebración en Xinzo son los principales beneficiados. Iván Prado, copropietario de La Central Heladera, explica que para su negocio “é un gran empuxón para o resto do ano”. El Domingo Fareleiro, primera cita del ciclo limiao, vendieron unos 1.800 botellines de cerveza únicamente en su local. El bar Vilamaricho, también en la Praza Maior, abrió en el Oleiro. Daniel Feijóo, el propietario de 24 años, explica que la decisión de abrirlo en Entroido supone un “pulo importante”. Carmen, dueña del Meigallo, explica que a diferencia de otros años, las primeras fechas fueron más flojas por el tiempo. “A mañá de Corredoiro foi de marabilla, esperemos que os días sigan así”, afirmó.

La demanda también llena hoteles como el Orly, en el que ya no queda ningunha habitación disponible para este fin de semana. Por su parte, los restaurantes también atienden a un sinfín de reservas que obligan a muchos clientes a optar por los puestos callejeros de la rúa de San Roque.

Maceda también experimenta un pico de afluencia esta semana, especialmente el pasado sábado con la Baixada da Marela, la cita más concurrida del Entroido. Con las calles abarrotadas, los locales de restauración y hostelería trabajan a destajo para servir a los miles de personas que eligen este destino que cada año coge más fuerza.

Oriente ourensano

La declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional ha disparado el interés por los Entroidos de Viana do Bolo, Vilariño de Conso e Manzaneda. Los negocios de hostelería coinciden en que las reservas han llegado mucho antes este año, con meses de antelación. Así lo atestiguan el albergue de Vilariño de Conso, el hotel restaurante A Nosa Casa y O Trancallo, ambos en Viana do Bolo. “As reservas chegaron moito antes. Anos anteriores esperaban ao mes de xaneiro, este Entroido xa estaba todo cheo en decembro”, explican.

En Manzaneda, estos días se notan también en la mesa, en la que el cocido es el plato estrella. José Hervella, de la empresa familiar embutidos Hervella, afirma que son jornadas muy exigentes: “Todo o mundo fai cocidos, notámolo nos visitantes e sempre se venden máis chourizos e androllas nestas datas”. Por otro lado, Carlos Álvarez, del restaurante O Pendón, cuenta que “os que queren comer aquí o Martes de Entroido reservan con antelación, ese día sempre estamos cheos”.

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