Galería | Vilariño deja claro que es la gran “Terra do Fulión” del Entroido gallego
TRADICIÓN E IDENTIDAD
Vilariño de Conso vibró este sábado al ritmo de sus fuliones. Un desfile sin precedentes que atrajo a cientos de visitantes inició una jornada que continuó con la XXXVII edición de la Festa do Cabrito y una fiesta que se alargó hasta bien entrada la madrugada.
El corazón de la provincia de Ourense, Vilariño de Conso, se convirtió este sábado en el epicentro de la tradición con un multitudinario desfile de fulións en el que, por fin, brilló el sol. Su día grande. Su sonido ancestral. Su Festa do Cabrito. Su Entroido.
Precisamente, la agrupación de la cabeza del municipio fue la encargada de dar el pistoletazo de salida a una comitiva en la que los grandes protagonistas fueron los boteiros, los bombos y las guadañas, símbolos indiscutibles de esta celebración.
Un total de trece agrupaciones completaron una programación que se prolongó hasta bien entrado el mediodía. San Cristobo, Carracedo da Serra, Buxán, O Alternativo de Viana do Bolo y Chaguazoso fueron algunos de los fulións participantes. Grandes y pequeños caminaron juntos, unidos por el compromiso de mantener viva una costumbre heredada desde hace siglos. Porque, sin duda, esta es la Tierra del Fulión, donde tradición e identidad laten al mismo compás.
Tras un espectáculo que nadie quiso perderse, llegó el turno del esperado festín gastronómico. El gran protagonista fue, como no podía ser de otra manera, el cabrito. El Pabellón Deportivo y una carpa anexa acogieron la trigésimo séptima edición de esta fiesta culinaria que cada año congrega a cientos de comensales atraídos por la excelencia del producto y el ambiente festivo.
La carne de cabrito, estuvo acompañada de chorizo, cachelos y montonico, el dulce por excelencia de este municipio del Macizo Central ourensano. Entre brindis, conversaciones y reencuentros, la comida se prolongó hasta bien entrada la tarde. La animación musical corrió a cargo de la Charanga Nova Trives. Una nueva ronda de fulións durante la tarde-noche y DJ Josete fueron los encargados de poner punto final a esta jornada.
Así, entre tradición, gastronomía y música, las tierras de Vilariño de Conso volvieron a demostrar que su Entroido no es solo una fiesta, sino una manifestación viva de su historia y de su identidad colectiva, capaz de reunir a distintas generaciones enteras en torno a un mismo sentimiento de pertenencia.
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