Adiós a Soledad Gallego-Díaz, una espléndida periodista

CRÓNICA PERSONAL

La periodista Soledad Gallego-Díaz.
La periodista Soledad Gallego-Díaz.

Sol Gallego-Díaz representaba lo mejor de la profesión. Nunca trabajé con ella, pero coincidimos en la Escuela Oficial de Periodismo antes de que fuera carrera universitaria con facultad propia.

En aquella EOP, situada detrás de lo que hoy es el Ministerio de Defensa, apenas 150 estudiantes nos agolpábamos. Previamente, teníamos que superar un examen que demostraba que el periodismo y la información eran nuestra verdadera vocación, diferenciándonos de quienes veían la profesión solo como una oportunidad de viajar, conocer famosos y ser conocidos también. Al ser tan pocos y compartir espacio durante tres años, nos conocíamos todos. Sol destacaba por su calidad personal, su entusiasmo y también su seriedad.

Como ya he dicho, nunca trabajé con ella, pero cuando coincidíamos en Madrid —algo difícil, pues fue corresponsal en París, Londres, Bruselas (Unión Europea), Buenos Aires, Nueva York y algún otro lugar que se me escapa—, el encuentro era siempre estaba cargado de preguntas y respuestas sobre lo mucho que habíamos compartido y los compañeros de la Escuela que andaban por el mundo en busca de la noticia.

Sol fue la primera mujer en dirigir un periódico nacional, "El País". Profundamente feminista, nunca hacía alarde de ello; lo asumió con absoluta naturalidad, algo que, por otra parte, sucedió con muchas mujeres de la Transición que no se han puesto medallas. Simplemente, el mundo estaba cambiando, y ellas, las mujeres, participaban en ese cambio. Costó mucho esfuerzo y era momento de disfrutar de ese logro. Sin presumir, pero sin bajar la guardia. Hasta en eso, en la falta de vanidad, Sol Gallego era austera.

Podía ser percibida como una mujer poco expresiva, pero demostraba sus afectos con sinceridad y una calidez que solo se advierte en quienes de verdad importan, aunque no los veas en años.

Era periodista de la Transición, y eso marca. La ideología se guarda para uno mismo y en todo caso puede deslizarse en el análisis político, pero la información es información, y en este día de duelo se han reproducido imágenes de Sol con dirigentes y compañeros de todos los espectros. En todas ellas aparece con la misma sonrisa, los ojos atentos y escuchando. En las fotos de su primera época, se la ve tomando notas con bloc y bolígrafo.

Se movió en lo más alto y con los que estaban en lo más alto, y siempre mostró más interés por qué información podía conseguir que por aparecer junto a las grandes personalidades españolas y del mundo.

Aunque su gran hito fue llegar a la dirección de "El País", para quienes vivimos aquella época irrepetible, la Gran Sol fue la que logró la Gran Exclusiva: hacerse con el primer borrador de la Constitución que los ponentes —los siete padres— tenían guardado bajo siete llaves.

Sol Gallego-Díaz, con su forma de ejercer el oficio, su honradez personal, su humildad y su respeto a todo el mundo por encima de ideologías y trayectorias, es un orgullo para el periodismo español. Es, y no ha sido, porque su trabajo permanecerá en las hemerotecas en un lugar de honor.

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