El Congreso activa la reforma para evitar presión de lobbies

CAMBIO LEGISLATIVO

El texto que el PSOE registró plantea castigos a los diputados que incumplan el reglamento

Vista general del Congreso de los Diputados en una de sus últimas sesiones.
Vista general del Congreso de los Diputados en una de sus últimas sesiones. | Eduardo Parra

El Congreso reactivará esta semana la reforma del Reglamento con la que busca regular las relaciones de la Cámara con los grupos de interés y que contempla sanciones para los diputados que incumplan las previsiones reglamentarias. Lo hará justo después de haber aprobado el pasado jueves la toma en consideración de otra reforma de sus normas para poder suspender temporalmente y multar con hasta 2.000 euros a aquellos diputados que alteren el orden y que sean expulsados de una sesión parlamentaria.

El PSOE registró esta nueva revisión del reglamento después de que a mediados de abril se expulsara del hemiciclo al diputado de Vox José María Sánchez por subir al estrado donde se sitúa la Mesa de la Cámara y encararse con una letrada y con el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en ese momento ejercía como presidente. Y ahora se va a retomar la otra reforma, impulsada hace un año también por el PSOE, para regular la relación con los “lobbies” y que busca asimismo reforzar el régimen sancionador. En concreto, el martes se convocó la ponencia para estudiar las enmiendas registras por los grupos a esta proposición de ley. La norma prevé que se pueda actuar contra los diputados o grupos parlamentarios que incumplan las obligaciones que fijan el Reglamento y el Código de Conducta de las Cortes Generales y, en particular contra quienes no presenten las declaraciones de bienes, actividades intereses económicos, omitan información en las mismas o consignen datos falsos.

Infracciones

Los incumplimientos o infracciones podrán ser denunciados por un grupo parlamentario, la Mesa del Congreso o una comisión o la Secretaría General de la cámara ante la Comisión del Estatutos de los Diputados, que decidirá si abre o no procedimiento. Si opta por no abrirlo deberá informar a la Mesa del Congreso, que tendrá un mes para revocar la decisión. Si ve motivos para investigar, tendrá que dar audiencia al denunciado, practicar las pruebas pertinentes y concluir su instrucción en el plazo máximo de cuatro meses. En función de la gravedad de los hechos, podrá proponer las sanciones que considere pertinentes, que se podrán graduar desde el apercibimiento y publicación en la web del Congreso de la infracción cometida hasta la retirada de cargos y complementos salariales. La decisión final sobre la sanción la adoptará el Pleno del Congreso, de optarse por la más fuerte, un diputado podría quedarse solo cobrando su asignación constitucional.

Este régimen sancionador no fue objeto de enmiendas relevantes, pero los grupos sí plantean cambios en los puntos de la iniciativa socialista relativos a la regulación de los grupos de interés. Por ejemplo, ERC y Bildu defienden que los ex altos del Gobierno y los exdiputados y exsenadores no puedan actuar en representación de grupos de interés en el Congreso hasta que hayan cumplido cuatro años fuera de esos puestos y plantean esta medida como un modo de evitar las llamadas “puertas giratorias” entre el sector público y el privado. La iniciativa del PSOE recoge que quien haya sido miembro de las Cortes o haya tenido un alto cargo gubernamental tendrá vetada esta actividad durante los dos primeros años de su salida de ese puesto.

Pero ERC y Bildu consideran insuficiente ese lapso temporal y apuestan por doblarlo. Según explican en su enmienda, de esta forma se reforzarán “las garantías de integridad y se prevén posibles conflictos de interés”, se asegura un marco más ético y transparente, se da respuesta a la demanda ciudadana para evitar las puertas giratorias y se avanza en las recomendaciones en materia de buen gobierno y lucha contra la corrupción.

Escaso para el PNV

Por su parte, el PNV no cuestiona los dos años que figuran en la iniciativa del PSOE pero sí quiere ampliar el espectro de quienes no podrán hacer lobby en el Congreso a todo el “personal público subceptible de influencia”, según el proyecto de ley que regula la actuación de los grupos de interés que el Congreso tiene congelado desde hace meses.

El PP pide informar de las actividades

Por su parte, el PP registró una enmienda dedicada a los exdiputados que realicen actividades de representación de intereses o de representación de carácter general directamente relacionadas con el proceso de decisión del Congreso. Lo que reclaman es que tengan que informar de esta actividad a la Cámara y que no se puedan beneficiar, “a los exclusivos efectos de la actividad de influencia” y durante el periodo en el que la ejerzan, de “las prerrogativas concedidas a los antiguos diputados de conformidad con la normativa establecida al efecto por la Mesa y sin perjuicio de lo establecido en el periodo de incompatibilidad”. De su lado, los nacionalistas catalanes de Junts enmendó esta reforma del reglamento para, entre otras cosas, dejar claro que la actividad de influencia que pretende regular en el ámbito parlamentario debe realizarse “de manera profesional”.

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