Empleadas de Julio Iglesias aseguran que las disuadía de denunciar: “Él siempre decía: nadie te va a creer”
MIEDO DE LAS DENUNCIANTES
En la investigación llevada a cabo por elDiario.es, los testimonios de las mujeres que han denunciado a Julio Iglesias afirman que el cantante "siempre decía que, aunque habláramos, nadie nos iba a creer”
Una investigación de elDiario.es, en colaboración con Univision Noticias, recoge los testimonios de dos mujeres, identificadas con los pseudónimos de Laura y Rebeca, que han denunciado a Julio Iglesias ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Ambas relatan que el cantante les advirtió en varias ocasiones de que, si hablaban sobre lo ocurrido, nadie las creería por su falta de poder frente a su fama. “Él siempre decía que, aunque habláramos, nadie nos iba a creer”, recuerdan.
Las denunciantes describen un ambiente marcado por el miedo, el aislamiento y el control. Según sus testimonios, Iglesias las insultaba de forma reiterada, minando su autoestima, y les imponía normas estrictas que les impedían relacionarse con otras personas o incluso hablar entre ellas. Ese clima generaba confusión constante sobre qué podían o no hacer y contribuía a que se sintieran solas y sin apoyo.
Herramientas de poder: "Sin opción a decir que no"
El miedo a no ser creídas es, según las expertas consultadas por el medio, uno de los principales factores que explican el silencio de muchas víctimas. Según relató elDiario.es, la investigadora en violencia sexual Bárbara Tardón subraya que el descrédito hacia las mujeres es una herramienta de poder que refuerza la impunidad, especialmente cuando el presunto agresor es una figura pública con gran capital simbólico. “Decirles que nadie las va a creer es una forma de amenaza”, señala.
Laura y Rebeca aseguran que se sentían empujadas a hacer cosas que no querían, “sin opción a decir que no”, en un contexto en el que no era necesaria la violencia física para ejercer control. Las expertas explican que la desigualdad extrema de poder, la dependencia laboral y el miedo a las consecuencias pueden paralizar a las víctimas, que a menudo cargan con sentimientos de culpa.
Las mujeres trabajaban como empleadas domésticas internas en las residencias del cantante, una situación que, según Tardón, incrementaba su aislamiento y limitaba sus posibilidades de salir o pedir ayuda. A ello se sumaban normas sobre el uso del móvil, la alimentación o las relaciones personales, que reforzaban el control sobre sus vidas.
Los periodistas de elDiario.es y Univision intentaron en repetidas ocasiones contactar con Julio Iglesias y con su abogado sin obtener respuesta. Posteriormente, el cantante emitió un comunicado público en el que negó “haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer”.
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