Iryo reclama en una carta protocolos más duros en la alta velocidad tras la tragedia de Urda

40KM/H CUANDO FALLE LZB

La operadora Iryo remite una carta a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) para exigir que se limite la velocidad a 40 km/h ante fallos del sistema LZB y reforzar la supervisión técnica tras el accidente de Urda

Agentes de la Guardia Ciivil perimetran el lugar del accidente, a 30 de octubre de 2026, en Urda, Toledo, Castilla-La Mancha
Agentes de la Guardia Ciivil perimetran el lugar del accidente, a 30 de octubre de 2026, en Urda, Toledo, Castilla-La Mancha | Europa Press

Iryo ha remitido una misiva formal a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) para reclamar la implantación de nuevos protocolos de seguridad tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo). En concreto, la compañía plantea limitar a 40 km/h la velocidad máxima de circulación cuando se produzca una avería o caída del sistema de control LZB.

A través de esta carta, la operadora privada ha trasladado una batería de propuestas orientadas a endurecer cautelarmente las condiciones de circulación de los trenes. La iniciativa se alinea con la reclamación formulada recientemente por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) y coincide con el criterio operativo que Renfe ya ha comenzado a aplicar de forma interna en sus convoyes.

La propuesta de Iryo, avanzada por El Economista, fija el tope de 40 kilómetros por hora cuando deje de operar el LZB y la marcha deba realizarse bajo Bloqueo de Señalización Lateral (BSL) con el respaldo del sistema ASFA como protección. Asimismo, la compañía plantea establecer una supervisión automática de la velocidad en el momento exacto en que se interrumpa la conexión con el LZB, instando a evaluar si la tecnología actual del ASFA o posibles adaptaciones técnicas permitirían integrar esa limitación de velocidad supervisada de forma constante.

Otro de los puntos críticos que la operadora solicita revisar es la coordinación técnica entre el LZB y el ASFA, con el objetivo de garantizar la continuidad absoluta de los sistemas de protección del tren durante las transiciones operativas entre ambas plataformas.

Las exigencias de Iryo y del colectivo de maquinistas llegan tras el siniestro registrado el pasado 28 de octubre en Urda, un episodio en el que la desconexión del sistema LZB y la posterior circulación bajo el régimen de BSL resultaron determinantes en la secuencia de acontecimientos que provocó el accidente.

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