Mandos policiales declaran que agentes marroquíes guiaron a migrantes en la entrada masiva a Ceuta
5.000 PERSONAS POR HORA
Altos mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil testifican ante la Audiencia Nacional que uniformados del país vecino dirigieron a los migrantes y confirman fuertes discrepancias operativas ante una avalancha de hasta 5.000 personas por hora.
Mandos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil han asegurado ante la magistrada de la Audiencia Nacional que instruye la causa, María Tardón, que la noche previa a la entrada masiva en Ceuta detectaron la presencia de embarcaciones de la Armada marroquí. Según confirmaron fuentes jurídicas, los testigos afirmaron que en la jornada posterior observaron cómo agentes del país vecino guiaban activamente a los migrantes en su trayecto hacia la ciudad autónoma.
En su comparecencia, un inspector jefe de la Policía Nacional detalló que presenció una extensa hilera de personas a la vista de la Gendarmería marroquí, distinguiendo con claridad a varios uniformados que daban órdenes y encauzaban la marcha. El responsable policial constató además la presencia de unidades de la Marina de Marruecos frente al litoral, aunque no pudo precisar si llegaron a penetrar en aguas de soberanía española debido a la distancia.
Por su parte, un teniente coronel de la Guardia Civil ratificó que durante la noche anterior a la crisis —acaecida los pasados 30 y 31 de julio— avistó un total de seis barcos marroquíes (dos patrulleros, dos interceptores y dos unidades menores). El alto mando recalcó lo anómalo de este despliegue naval en una jornada marcada por la espesa niebla, aseverando que diversas autoridades del reino alauí coordinaban movimientos mientras el resto de efectivos permanecía "de brazos caídos". Asimismo, relató que barcas de pequeñas dimensiones recogían a personas en el agua para dejarlas directamente en la orilla sin intervención alguna.
En cuanto a la gestión del paso fronterizo, el mando de la Benemérita explicó que el acceso se mantuvo abierto de forma deliberada para evitar un tapón humano y situaciones de aplastamiento mortal. El testigo relató que, tras escucharse dos disparos de material antidisturbios por parte del cuerpo policial, mantuvo un desencuentro con los mandos de la Policía, quienes llegaron a cerrar la cancela durante unos minutos. La Guardia Civil forzó la reapertura inmediata amparándose en sus competencias exclusivas en el área restringida y en el riesgo de que la multitud atrapada se lanzase al mar y muriese ahogada. Según sus cálculos, resultaba "imposible parar con los efectivos disponibles" una afluencia desbordante que alcanzó picos de entre 2.500 y 5.000 personas por hora.
Por su parte, el inspector jefe de la Policía Nacional reconoció ante la jueza la existencia de un problema de autoridad en el perímetro y constató que no hubo ningún tipo de coordinación previa entre ambos cuerpos de seguridad, debiendo improvisarse sobre el terreno. El mando definió el episodio como una avalancha descontrolada y heterogénea, subrayando la presencia de numerosos varones de complexión atlética que avanzaban con absoluta calma hacia territorio nacional.
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