Disciplina paramilitar y asaltos de quince minutos: así operan las bandas albanokosovares en Galicia

ROBOS Y FORMACIÓN MILITAR

Varios de los últimos robos investigados en Galicia apuntan a grupos de origen albanokosovar integrados por delincuentes con formación militar. El modus operandi de estas redes itinerantes se caracterizan por el reparto estricto de roles, la desconexión telefónica e incluso el uso de zulos forestales para ocultar el botín. Uno de sus últimos puntos de actuación pudo ser Allariz.

Grupo de ciudadanos albaneses captados por una cámara de vigilancia durante un asalto a una vivienda. Archivo
Grupo de ciudadanos albaneses captados por una cámara de vigilancia durante un asalto a una vivienda. Archivo | Europa Press

Estas bandas organizadas de origen albanokosovar son grupos de delincuencia itinerante de alta disciplina, rapidez y con un funcionamiento interno casi paramilitar. Especializadas en robos en viviendas, estas redes basan su actividad en una estricta planificación que abarca desde su asentamiento temporal hasta la ocultación final de los efectos sustraídos.

Bases temporales y selección de objetivos

La operativa de estos grupos comienza con el establecimiento de bases logísticas provisionales. No fijan una residencia permanente en la comunidad: alquilan viviendas discretas o inmuebles unifamiliares apartados durante periodos cortos de pocas semanas o meses. Para minimizar la exposición pública y no llamar la atención vecinal, evitan hacer vida social en el entorno.

A la hora de fijar sus objetivos, priorizan viviendas unifamiliares y núcleos rurales dispersos. Un factor determinante en la elección del inmueble es su proximidad a vías de comunicación rápidas, tales como la autopista AP-9, la autovía A-52 u otras vías de alta capacidad, lo que garantiza una ruta de escape inmediata tras el asalto.

Los asaltos van precedidos de vigilancias para controlar las rutinas de los moradores. La franja horaria preferente para actuar se sitúa entre las 18:00 y las 22:00 horas, coincidiendo con el anochecer y primeras horas de la noche. En ese intervalo, las casas suelen encontrarse vacías por motivos laborales o de ocio, y la falta de iluminación artificial interior permite a los delincuentes confirmar la ausencia de inquilinos.

Células de cuatro miembros y comunicaciones por radio

La ejecución material de los robos corre a cargo de células compuestas habitualmente por tres o cuatro integrantes con tareas estrictamente delimitadas:

  • El conductor: Permanece al volante de un vehículo de gran potencia —con frecuencia provisto de matrículas dobladas o robadas—, estacionado en una ubicación estratégica y con el motor en marcha listo para la huida.
  • El vigilante exterior: Realiza labores de contravigilancia en el perímetro exterior. Para comunicarse con el resto del grupo emplea emisoras de radio o walkie-talkies, evitando así el uso de teléfonos móviles que pudieran dejar rastro de conexión en las antenas de telefonía de la zona.
  • Los asaltantes: Dos individuos vestidos de negro, encapuchados y equipados con herramientas de palanca y linternas de pequeño tamaño.
Imagen correspondiente a objetos recuperados tras una operación de la Guardia Civil que desmanteló un grupo criminal de ciudadanos albanokosovares especializados en el robo con violencia en casas habitadas. Archivo.
Imagen correspondiente a objetos recuperados tras una operación de la Guardia Civil que desmanteló un grupo criminal de ciudadanos albanokosovares especializados en el robo con violencia en casas habitadas. Archivo. | Europa Press

Para acceder a las viviendas, estos grupos fuerzan ventanas, puertas correderas o balcones, recurriendo si es necesario al escalo para entrar por plantas superiores o zonas traseras donde la visibilidad desde la calle y la cobertura de los sensores de seguridad son menores. En determinados casos, recurren al empleo de inhibidores de frecuencia con el fin de neutralizar las señales de las alarmas inalámbricas o bloquear la comunicación con las centrales receptoras.

Asaltos exprés y depósitos en el monte

La permanencia en el interior de las casas es mínima, con incursiones exprés que se prolongan habitualmente entre 5 y 15 minutos. Los asaltantes se dirigen de forma directa al dormitorio principal y a puntos estratégicos para apoderarse de un botín muy concreto: oro, joyas, relojes de gama alta y dinero en efectivo. Descartan cualquier tipo de electrodoméstico, televisor u objeto voluminoso para agilizar la marcha y no levantar sospechas durante el transporte.

Uno de los rasgos más característicos documentados en la comunidad gallega radica en el tratamiento del material robado. Los miembros de la red no trasladan el botín a su vivienda temporal; en su lugar, entierran las joyas y el dinero en zulos habilitados en zonas de monte o masas forestales próximas al lugar del golpe.

Esta medida preventiva les permite circular con los vehículos completamente limpios en caso de toparse con un control policial rutinario. Una vez dan por finalizada la campaña delictiva en territorio gallego, desentierran los efectos y abandonan la comunidad con destino a otros puntos de España, como Madrid o Cataluña, o directamente hacia el extranjero.

Qué hacer para evitar robos en viviendas

Autoridades, como la Policía Nacional y la Guardia Civil, recomiendan prestar atención al entorno y comprobar si existen señales que puedan alertar de una posible planificación de un robo.

Entre los indicios a los que conviene prestar atención se encuentran:

  • Marcas extrañas en la puerta o en el marco.
  • Personas que merodean de forma reiterada por la zona de la vivienda.
  • Desconocidos que observan los movimientos de los vecinos.
  • Elementos sospechosos en los accesos a las viviendas.

La presencia de uno de estos elementos no significa necesariamente que se esté preparando un robo, pero sí puede ser motivo para extremar la precaución y avisar a las autoridades si existen indicios de actividad sospechosa.

También existe la opción de invertir en seguridad como medida preventiva, con acciones como:

  • Instalar una puerta de seguridad o mejorar los puntos de cierre.
  • Valorar la instalación de una alarma.
  • No dejar llaves escondidas en el exterior.
  • Evitar facilitar el acceso al edificio a personas desconocidas.
  • Comprobar que puertas y ventanas quedan bien cerradas, incluso cuando la ausencia vaya a ser breve.

Si se detectan marcas extrañas en la puerta o elementos que puedan estar relacionados con la vigilancia de una vivienda, las autoridades recomiendan no manipularlos y comunicar la situación a las fuerzas de seguridad.

En caso de observar un posible robo en curso, es importante no enfrentarse a los sospechosos y avisar inmediatamente a la Policía Nacional, a través del 091, o a la Guardia Civil, en el 062.

Si se descubre que han entrado a robar en casa, se recomienda no tocar ni mover objetos hasta la llegada de los agentes, para facilitar la investigación y la recogida de posibles pruebas.

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