Muere Alexander Kluge, el primer representante del Nuevo Cine Alemán
OBITUARIO
Su formación jurídica, unida a su interés por la filosofía y la sociología, le permitió desarrollar una mirada analítica que más tarde trasladaría al cine y a la literatura. Su primera película, Abschied von gestern, obtuvo el León de Plata en Venecia en 1966 y lo situó de inmediato entre los directores más innovadores de su generación
Alexander Kluge, escritor, cineasta, jurista y uno de los intelectuales más influyentes de la Alemania contemporánea, falleció a los 94 años. Figura clave del Nuevo Cine Alemán y heredero directo de la tradición crítica de la Escuela de Frankfurt, Kluge combinó pensamiento, creación artística y reflexión política en un corpus que lo situó entre los grandes humanistas del siglo XX y comienzos del XXI.
Nacido en Halberstadt en 1932, vivió de niño los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, una experiencia que marcaría profundamente su sensibilidad y que reaparecería en su obra como una exploración constante de la fragilidad humana y de los mecanismos sociales que conducen a la violencia. Estudió Derecho, Economía y Música, y se doctoró en Derecho con una tesis sobre la responsabilidad legal en la sociedad industrial. Su formación jurídica, unida a su interés por la filosofía y la sociología, le permitió desarrollar una mirada analítica que más tarde trasladaría al cine y a la literatura.
Su encuentro con Theodor W. Adorno en los años cincuenta fue decisivo. Adorno lo animó a escribir y a pensar el arte como una forma de intervención crítica en la realidad. Poco después, Kluge se incorporó al entorno del cine alemán emergente y se convirtió en uno de los firmantes del Manifiesto de Oberhausen de 1962, texto fundacional del Nuevo Cine Alemán que reclamaba una ruptura con la tradición cinematográfica anterior y defendía un cine autoral, político y experimental.Su primera película, Abschied von gestern, obtuvo el León de Plata en Venecia en 1966 y lo situó de inmediato entre los directores más innovadores de su generación. A lo largo de su carrera filmó obras que combinaban ficción, ensayo y documental, con un estilo fragmentario y reflexivo que desafiaba las convenciones narrativas. Entre sus títulos más destacados figuran “Artistas bajo la cúpula del circo: perplejos”, premiada en Venecia, y “El poder de los sentimientos”, una exploración de las emociones como fuerzas históricas.
Paralelamente desarrolló una prolífica carrera literaria. Sus libros, que abarcan relatos, novelas breves, ensayos y crónicas, se caracterizan por una estructura modular y por una escritura que mezcla observación, análisis y lirismo. Obras como “Crónicas de los sentimientos”, “Noticias de la antigüedad ideológica” o “El hueco que deja el diablo” muestran su capacidad para entrelazar historia, política, ciencia y vida cotidiana en un mismo tejido narrativo. Su estilo, inconfundible, convirtió la fragmentación en una forma de conocimiento y la brevedad en un instrumento de precisión intelectual.
Kluge también fue un pionero en los medios audiovisuales. Fundó la productora DCTP, desde la que impulsó programas televisivos dedicados a la cultura, la ciencia y la reflexión social, siempre con un enfoque que desbordaba los formatos convencionales. Su presencia en la televisión alemana durante décadas lo convirtió en un divulgador singular, capaz de acercar al gran público temas complejos sin renunciar a la profundidad.
A lo largo de su vida recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Büchner, el más prestigioso de las letras alemanas, y distinciones internacionales que subrayaron su papel como puente entre disciplinas y generaciones. Su obra influyó en cineastas, escritores y pensadores de todo el mundo, y su figura se mantuvo activa hasta una edad avanzada, siempre atento a los cambios sociales y tecnológicos y dispuesto a reinterpretar el presente desde una perspectiva crítica
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