Así fue el emotivo discurso de Fernando Ónega en su últma visita a Ourense

EN LOS PREMIOS DO RIBEIRO

El periodista Fernando Ónega fue distinguido en el 2024 como "Persoeiro de Honra" y dejó un discurso cargado de orgullo, morriña y defensa apasionada del Ribeiro como símbolo de identidad gallega

Publicado: 04 mar 2026 - 18:16 Actualizado: 04 mar 2026 - 18:30
Fernando Ónega, durante su intervención en la gala de los Premios D.O. Ribeiro en Ourense, donde fue distinguido como "Persoeiro de Honra". | La Región

Ourense rescata por la muerte del periodista uno de los momentos más especiales de Fernando Ónega en la provincia. Fue en junio de 2024, durante la XIII Gala de los Premios D.O. Ribeiro, cuando el periodista subió al escenario para recoger su distinción como "Persoeiro de Honra" y dejó un discurso que, visto ahora, adquiere un significado aún más profundo.

Visiblemente emocionado, Ónega confesó que se trataba de un galardón “muy emocionante” por varias razones. Reivindicó con orgullo el valor de los vinos gallegos, pero hizo una defensa cerrada del Ribeiro: “Todos los vinos de Galicia son buenos, pero el Ribeiro es nuestro orgullo de nación”. Lo definió como “el sabor de siempre de la tierra” y dejó una de las frases más recordadas de la noche al asegurar que es “la medicina que tenemos los emigrantes para curar la enfermedad de la morriña, y volver a contraerla para que el Ribeiro nos la vuelva a curar”.

En su intervención también destacó la transformación vivida por la denominación en las últimas décadas. Para Ónega, el Ribeiro es hoy “un prodigio de renovación”. Recordó que muchas bodegas españolas se modernizaron en los últimos veinte o treinta años, pero subrayó que el Consejo Regulador experimentó “una transformación histórica”. “No hay más que pasar por las carreteras para verlo”, apuntó.

La gala, celebrada en A Carballeira de Santa Cruz, reunió a representantes del sector, autoridades y sociedad civil. Aquella intervención no fue solo un agradecimiento protocolario, sino una declaración de amor a la tierra y a una tradición que siempre defendió.

Hoy, al recordar ese discurso, Ourense no solo evoca al periodista brillante y analista político de referencia, sino también al gallego orgulloso que encontró en el Ribeiro una metáfora perfecta de identidad, memoria y pertenencia.

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