El Miño multiplica su caudal
BORRASCA LEONARDO

Luis Ruiz Castro, un entusiasta que contagiaba

OBITUARIO

Era tanta su afición por el deporte de la raqueta que incluso capaz era de, con un bocadillo y cocacola, a la sazón comprados en tienda de ultramarinos por toda comida, pasarse horas en pista ya jugando individuales, ya dobles

Luis Ruiz Castro
Luis Ruiz Castro

Era tanta su afición por el deporte de la raqueta que incluso capaz era de, con un bocadillo y cocacola, a la sazón comprados en tienda de ultramarinos por toda comida, pasarse horas en pista ya jugando individuales, ya dobles. Este era el Ruiz que desde finales de los 60 apareció con su raqueta por la pista de Oira, donde hoy un pabellón cubierto, aquella de cemento con gradas a occidente en la que, al principio se jugaba por toda red con un solo cordel, y pintada a mano. Ruiz fue de los primeros, o mejor de esa hornada de pioneros que potenciaron ese deporte a partir de un inexistente tenis luego de la desaparición de la pista del Club Tenis, convertida en solar edificable, que la tenía de polvo de ladrillo entre las rúas do Concello y La Habana.

Luis Ruiz pronto provocaría la afición en su hermano Antonio, se sumaría al incipiente Club Sto. Domingo, alcanzaría un cierto nivel gracias a lo que él mismo, con cierta coña, llamaba el mejor drive de Galicia y propagaba el tenis en cualquier villa de la provincia a donde su profesión de visitador médico llevase a este eterno representante de Sandoz. Recuerdo que pronto organizaría un torneo de tenis, el primero, en la pista que habían rehabilitado unos aficionados de Verín, en Cabreiroá: Joaquín Glez. Fuentes”Kakis”, Dominguez Viguera, Adolfo Taboada, Carlos Romero… Después crearía, junto a otro inolvidable Sergio Murias, el Torneo de la Amistad en lo que trabajo empeñaban en pro de las buenas relaciones entre deportistas de la raqueta. Incluso hubo una Cena de la Amistad hace menos de una docena de años en la antes Adega do Emilio que reunió a más de 50 tenistas veteranos, una convocatoria que sólamente unos entusiastas como ellos podrían organizar.

Luis, además de profesional acreditado, exploraría el mundillo del comercio local, de los primeros franquiciados de la ciudad con su Prenatal; fue presidente de Avinor, la asociación de Visitadores Médicos de Ourense; también presidió el colegio oficial de Agentes Comerciales.

Hombre de entusiasmos, pacífico, sonriente, minimizaba cualquier conflicto, y con su ejemplo, arrastraba. Fue una inyección de moral, porque él también la tenía muy alta, para todos los que practicamos este deporte entre los que sus contemporáneos Servando Méndez, Chicho Legido, Manolo Lerenda, Manolo Prego, Santy Murias, Pucho Troncoso, Toño Perla, Alberto García Junquera (Deuce), J. Manuel de la Torre, Segundo Alvarado… y hasta la de nuestro más destacado tenista, hoy reputado entrenador, Pepín Méndez, al que avalan dos campeonatos gallegos, entre otros. Sin olvidarnos de los veteranísimos Quique Tovar y Juancho González, tan amigos como intensos rivales en las pistas de A Derrasa. Subsiguiría muy pronto la generación de Laura Glez., Marisa Marimón, Merche Mazaira, Pili Muñiz, entre otras muchas, cuando iba apareciendo en el horizonte la varias veces campeona gallega Marta Alastrué que alcanzaría, de la mano de Pepín, relieve internacional con un futuro que empezaba a consolidarse.

Con Ruiz se nos va otro de la generación de los 60, aquellos que pronto saltarían al concierto gallego participando en campeonatos y que marcarían la senda para la aparición de dos clubes, el Sto. Domingo, en A Derrasa, con seis pistas, y el Club Tenis en el Pazo Ramirás, con tres. Luis Ruiz podría presumir de eso, su afición más que contrastada, la certificaban las muchas amistades que fue haciendo incluso interesado a muchos médicos por él visitados a que se iniciasen en el deporte de la raqueta, de lo que dar fe pudieron los doctores Prieto, Castro, Troncoso y algunos más.

A sus hijos Cristina, Luis y Jorge, el pesar de una comunidad tenística que debe lo suyo a su padre por la armonía que supo infundir juntamente con el recordado Sergio Murias.

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