Muere Daniel Regalado Aznar, el último viaje de un controvertido gobernador
OBITUARIO
Todavía son muchos los ourensanos que recuerdan el paso por nuestra provincia de Daniel Regalado Aznar, fallecido en México en la noche del martes al miércoles. Gobernador civil y jefe provincial del Movimiento entre febrero de 1972 y noviembre de 1974, su nombre permanece unido a una de las etapas más intensas y controvertidas de la vida pública ourensana.
Nacido en Ferrol en 1938, hijo del almirante Francisco Regalado Rodríguez, perteneció a una generación de jóvenes falangistas formados en la universidad de los años 50 y60. Licenciado en Ciencias Químicas, desarrolló una intensa actividad en el Sindicato Español Universitario (SEU), cuyo liderazgo nacional alcanzó en 1964. Fue allí donde dejó una de las huellas más singulares de su trayectoria pública. Apenas unas semanas después de asumir la jefatura del sindicato estudiantil, pronunció un discurso que cuestionaba la incapacidad de la universidad española para formar integralmente a los estudiantes y señalaba, de forma poco habitual para la época, las responsabilidades de parte del profesorado en la crisis académica. La polémica generada precipitó su destitución, pero también puso de manifiesto una de las constantes de su carácter: la disposición a defender públicamente sus convicciones, aun cuando ello comportara costes personales y políticos.
Regalado formó parte de aquel grupo de falangistas jóvenes que años después serían conocidos como los “reformistas azules”. Muchos de ellos coincidieron en los colegios mayores y en los ambientes universitarios madrileños de finales de los 50 y comienzos de los 60. Formados en la tradición joseantoniana, aspiraban a revitalizar las instituciones del régimen, ampliar los espacios de participación y superar algunas de las inercias burocráticas que percibían como responsables de su creciente desconexión con la sociedad. Varios de aquellos jóvenes acabarían desempeñando papeles destacados durante la Transición.
Cuando llegó a Ourense tenía 33 años y una sólida experiencia administrativa
Cuando llegó a Ourense tenía 33 años y una sólida experiencia administrativa. Durante su mandato se implicó en algunas de las iniciativas que marcarían el desarrollo posterior de la provincia. Coincidió con la incorporación definitiva del Polígono Industrial de San Cibrao das Viñas a la Gran Área de Expansión Industrial de Galicia, un paso decisivo para consolidar uno de nuestros principales motores económicos. También presidió, en agosto de 1972, la reunión en la que las principales instituciones provinciales y la Universidad de Santiago sentaron las bases económicas y organizativas del futuro Colegio Universitario de Ourense, antecedente directo del actual campus universitario.
Sin embargo, más que por las realizaciones materiales de su mandato, Daniel Regalado quedó asociado a las complejas luchas de poder que atravesaban la provincia en los últimos años del franquismo. Su llegada fue interpretada por algunos sectores como una maniobra destinada a debilitar los sólidos entramados de influencia construidos alrededor de figuras tan relevantes como Ricardo Martín Esperanza, al frente de la Caja de Ahorros Provincial, y Eulogio Gómez Franqueira, alma del cooperativismo agrario y de la futura Coren. Todavía en fechas recientes tuvo ocasión de desmentir que hubiera sido enviado a Ourense con esa misión y atribuyó su nombramiento a la confianza depositada en su persona por José Luis Taboada, entonces uno de los grandes referentes gallegos dentro de las estructuras del régimen.
Que aquella operación no fuese directamente urdida en Alcalá, 44 o en el n.º 7 de la Puerta del Sol, sedes de la Secretaría General del Movimiento y del Ministerio de Gobernación, no significa que no existieran conflictos ni enemigos. Ourense era también un escenario de rivalidades, intereses cruzados y disputas por el poder. Cuando años más tarde Martín Esperanza acabó sentado en el banquillo y conoció la cárcel, muchos siguieron viendo detrás de aquella caída la prolongación de viejas batallas e inquinas nacidas mucho más cerca de los soportales de la Plaza Mayor que de los despachos madrileños.
No mucho más fluida resultó su relación con Gómez Franqueira. Ambos encarnaban proyectos políticos muy diferentes para el futuro inmediato. Regalado seguía creyendo en la capacidad de reforma de las estructuras franquistas; Franqueira, tras dos legislaturas como procurador familiar, avanzaba hacia posiciones centristas que acabarían convergiendo con las de Pío Cabanillas.
Aquella pugna quedó grabada en la memoria política provincial y tuvo incluso episodios de resonancia casi literaria. Uno de los más conocidos ocurrió en Ribadavia, cuando no mucho tiempo después de abandonar el Gobierno Civil fue invitado a pronunciar el pregón de la Festa do Viño, cosa que nunca llegaría a hacer. Hubo en aquel episodio algo de ajuste de cuentas diferido, de vieja revancha política escenificada entre viñedos y piedras centenarias. No sería, sin embargo, el último capítulo de aquella rivalidad.
La escena se repetiría, esta vez en las urnas, en junio de 1977. Mientras Pío Cabanillas y Gómez Franqueira se convertían en los auténticos arquitectos de la victoria centrista de la UCD en la provincia, Regalado concurrió al Senado bajo las siglas de Reforma Social Española. El resultado fue elocuente: obtuvo apenas 12.168 votos, muy lejos de los puestos que daban acceso a la Cámara Alta. La provincia que había gobernado pocos años antes había elegido ya otro rumbo político.
Con su fallecimiento desaparece una de las figuras más características del tardofranquismo ourensano. Polémico para unos, íntegro para otros, su nombre sigue asociado a las grandes disputas políticas de una provincia que durante aquellos años se debatía entre la continuidad y el cambio. Con él desaparece uno de los últimos protagonistas de aquella época incierta en la que el viejo régimen se resistía a morir mientras el nuevo todavía estaba aprendiendo a caminar.
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