Obituario | Paco ”Galos”, creador de factorías de cerámica artística

OBITUARIO

Paco Pérez, Paco”Galos” para los cercanos o aun para los que le distinguían, un emprendedor al que ya le venía de casta a partir del heredado comercio de objetos de regalo, de esa porcelana artística y sus variadas formas y diseños

Paco "Galos"
Paco "Galos" | La Región

Partiendo de sus ideas y de una firme convicción, un solo hombre capaz fue de crear una industria en expansión a la que solo podría abatir un mercado en recesión, lo que merece toda la mayor consideración por el que tanto arriesga porque en ello cree. Y este fue el caso de Paco Pérez, Paco”Galos” para los cercanos o aun para los que le distinguían, un emprendedor al que ya le venía de casta a partir del heredado comercio de objetos de regalo, de esa porcelana artística y sus variadas formas y diseños

Paco, un empresario de esos pocos de los que miran por sus empleados que por centenares se contaban entre las factorías por él creadas en Barbadás y Barcelos (Portugal) bajo el nombre de Porcelanas Galos, supo atraer a los mejores diseñadores y ceramistas lusos amén de reconocidos maestros de este arte ya de Portugal ya de España, al que solo tumbaría la gran crisis del sector de los años 90, que haría quebrar a las grandes industrias, casos de la valenciana Lladró, La Nao y el Buen Retiro, de Madrid; y cuando estos grandes gigantes se caen, las decorativas porcelanas de Galos no pueden resistir la crisis, que por falta de mercado, cuando la gestión era impecable, y se hallaba en plena expansión, le pilló en el camino, aunque resistiría rebajando la producción, porque Paco era un hombre bueno que quería salvar los puestos de trabajo, aun a costa de reducir su empresa. Fue el primero o de los primeros empresarios en crear una guardería infantil para los hijos de sus empleados, un hito en su tiempo.

La dimensión de Galos la podría situar como una de las grandes empresas ourensanas con vocación de expansión al exterior, como lo prueban sus delegaciones en Francia y Estados Unidos, sus viajes a las principales ferias del sector en Milán y Frankfurkt, cuando la crisis del sector aún no había asomado aunque el mercado ya daba síntomas de que el elemento decorativo ya no se demandaba en un cambio de los tiempos donde ya no se usaban los platos u otras porcelanas decorativas en el hogar y menos las figuras, cuando el minimalismo, donde solo prima la útil en detrimento de lo decorativo, fue imponiendo su moda.

Paco se nos fue, y con él aquel paseante de sus últimos años que aún fue capaz de crear otra industria con sus hijas en el Polígono de San Cibrao, aunque más dedicada a la decoración y al diseño. Poseía ese gen creativo que no le abandonaba.

Desaparece el amigo que siempre creyó en su proyecto al que solo abatieron los tiempos, no por su decurso, sino por los cambios de gustos de una sociedad en mutación que no demandaba ya esos productos. 

De Paco siempre nos quedará su espíritu indomable, no obstante la apariencia de un ser apacible que creía en un proyecto. En cierto modo un emprendedor al que solo fue capaz de vencer la circunstancia cuando aún hacía planes para incorporar la gran industria de porcelana de la zona de Viana do Castelo, un proyecto al que solamente podría malograr ese gran dictador que es el mercado, lo que situaba a Paco como el gran empresario, cuando ya sobrados méritos en su haber tenía. 

Nos quedaremos con ese Paco afable, emprendedor, protector de su entorno al que si la edad no fuese venciendo, capaz sería de poner en marcha cualquier proyecto. Su esposa Encarna, sus hijas Cristina, Eva, Rebeca y Natalia, que participaron en su último proyecto, me consta que seguirían apostando por él, como todos nosotros. Con Paco se nos fue un, si acaso iluminado, capaz de llevar a cabo un proyecto al alcance de muy pocos. Los que algo le tratamos no supimos nunca de su dimensión, a tenor de la cronología de lo que subsigue, porque su cercanía irradiaba la sencillez de un ciudadano del común.

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