Emilia Landaluce, periodista y escritora: “Sería una muy mala señal que el rey muriera fuera de España”
FORO LA REGIÓN
El Foro La Región recibe a la periodista del diario El Mundo Emilia Landaluce (Madrid, 1981) para presentar su nuevo libro, una obra coral sobre diez personajes heterodoxos e incómodos de la España del siglo XX.
El jueves 12 de marzo, el Foro La Región recibe a la periodista del diario El Mundo Emilia Landaluce (Madrid, 1981) para presentar su nuevo libro, una obra coral sobre diez personajes heterodoxos e incómodos de la España del siglo XX. Antes de su visita, charlamos con ella sobre polarización política, periodismo y nuestra historia reciente.
Pregunta. Su nuevo libro presenta a diez figuras “incómodas” en la España del siglo XX. ¿Podría explicarnos en qué momento surge la idea de esta obra y cuál era su propósito?
Respuesta. Me preocupa mucho algo que habitualmente pensamos en España: que estamos peor que el resto. Sin embargo, problemas como el precio de la vivienda, la España vaciada o la crisis demográfica no son exclusivos nuestros; son globales. Lo mismo ocurre con la polarización. Mi intención inicial era llamar al libro “Visto por el otro”, para que personas de izquierdas escribieran sobre gente de derechas y viceversa. Al escribir sobre alguien que no piensa como tú, te ves obligado a intentar comprenderle, aunque no estés de acuerdo. Quería realizar ese ejercicio, pero la editorial consideró que “Heterodoxos” era mejor título. El objetivo era retratar a personajes que podían estar en un bando u otro.
P. En el prólogo, Andrés Trapiello señala que estos personajes sobrevivieron a una época en la que se “devoraba” a quien se salía de la secta. ¿Encuentra paralelismos con la voracidad sectaria de la actualidad?
R. El sectarismo ahora se premia. La sociedad, mediáticamente, está muy polarizada y valora más al “suyo”, negándose a admitir los grises. Entre el bien y el mal no hay matices, pero en la ideología sí deben aplicarse. Ahora el espectador y los clics premian que cumplas unas expectativas. Con los tertulianos en televisión ya se sabe de antemano lo que van a decir, y al espectador le gusta porque el algoritmo le proporciona exactamente lo que desea consumir.
P. De los personajes del libro, ¿hubo alguno difícil de proponer a la editorial o que echara de menos en la selección final?
R. Me hubiera gustado que alguien de izquierdas, comprometido con los derechos laborales, escribiera sobre Girón de Velasco. En la derecha se le tiene manía por ser el exponente del “socialismo de Franco”. Habría sido fascinante que alguien de izquierdas comprobara cómo las condiciones de despido actuales, comparadas con aquella legislación, parecen casi neoliberales.
P. Usted se encargó de Julián Besteiro. ¿Por qué lo escogió?
R. Yo pertenezco por raíces familiares al bando de los vencedores. Besteiro me parece un personaje fundamental por su dignidad y honradez frente al franquismo. Pero es igualmente incómodo para la izquierda actual, porque fue él quien se quedó a dar la cara y a entregar Madrid cuando los demás ya se habían marchado.
P. ¿A qué atribuye que al PSOE le cueste tanto honrar la memoria de Besteiro?
R. La verdad es que no lo entiendo. Es revelador que un busto suyo, que tenía que hacer Tezanos hace diez años, no se haya terminado todavía. Creo que la izquierda prefiere reivindicar figuras más controvertidas, como Largo Caballero, que llamaba al exterminio del adversario. Se sienten más cómodos con esa narrativa de buenos y malos. Los heterodoxos nunca son cómodos. Lo vemos en Vox o se vio en Podemos: los políticos que no se adecúan a la secta no suelen medrar, por así decirlo.
P. Si proyectamos esta lista al futuro, ¿qué figuras de la vida pública actual han hecho méritos para figurar en un libro sobre el siglo XXI?
R. Hablar de políticos en activo es muy difícil. Y luego, hablar de políticos retirados también lo es, porque cuando dices lo que piensas cuando eres mayor, no tiene tanto mérito como cuando tienes algo que perder. En España, la verdad es que solo se me ocurre Cayetana Álvarez de Toledo, que siempre se ha mantenido un poco al margen de cosas y ha sido una voz discordante incluso dentro de su partido. También Antonio Carmona, que se comportó de una manera heterodoxa cuando quiso ir en contra de lo que decía su partido para que Carmena no fuera alcaldesa. Y de Podemos, Clara Serra me parece que es una persona bastante heterodoxa.
P. Usted ha pasado por casi todas las secciones del periodismo. ¿Dónde ha aprendido más?
R. Todo está conectado. He hecho prensa del corazón y he aprendido que los asuntos privados deciden cuestiones de primer nivel. Pablo Iglesias no cayó en desgracia por cuitas internas; lo que precipitó su caída fue la compra del chalé de Galapagar. Fíjese en el caso Epstein; más allá de los delitos, es un gran cotilleo que afecta a las esferas del poder. La vida privada determina la trayectoria pública, y eso lo debe estar experimentando ahora mismo el presidente Sánchez con los asuntos de su mujer.
P. ¿Cuáles son los principales pecados del periodismo actual?
R. El mayor pecado fue dar nuestro contenido gratis en internet al principio. Desacostumbramos a la gente a pagar por la información. A esto se suma que los periodistas sufrimos una gran crisis de autoestima. El CIS nos considera la peor profesión valorada tras los políticos. Seguramente, porque nos hemos asemejado demasiado a ellos y actuamos como activistas en lugar de informadores.
P. ¿Quién falló primero? ¿El periodismo traicionó al lector y se vendió a los poderes o el público dejó de valorar el rigor?
R. Todo empezó al regalar el producto, las empresas periodísticas dejaron de ser rentables. Además, el periodismo de profundidad siempre ha sido para minorías, pero nos empeñamos en ser un fenómeno de masas. Al bajar la calidad para atraer a más gente, expulsamos al lector que buscaba profundidad. Y luego también hay otro problema, yo soy jefa de una sección en el periódico, y no sabes lo que me cuesta que mis periodistas compren el periódico o paguen por la información. Si ni los propios periodistas valoramos lo que hacemos, es un problema. Y yo creo que el periodismo resurgirá cuando nos empecemos a valorar más y por ende nos paguen más. Porque es una frase que digo siempre: quien no paga por la información, merece que le mientan.
P. Ha conocido de cerca a la familia Franco. ¿Qué se aprende en un ambiente tan hermético?
R. Que la cotidianidad de un gobernante autoritario puede ser igual que cualquier otra. Me llamaba la atención que Franco se tomara tres ciruelas cada día a las doce. Son detalles que humanizan lo doméstico, pero que contrastan brutalmente con la realidad de una dictadura cruel.
P. Por último, con respecto al 23F, usted es una de las periodistas de este país que mejor conoce la postura del rey Juan Carlos. ¿Considera su legado irrecuperable ante la opinión pública?
R. Creo que lo piensa incluso la propia Casa Real. Es verdad que ha habido un momento en el que la imagen del rey parecía la de “el prenda” de “la manada”. Sería una muy mala señal que el rey muriera fuera de España. Del mismo modo que ahora es una persona vilipendiada y de la que se puede decir cualquier cosa en televisión -como se probó hace cinco meses con Bárbara Rey afirmando que él mismo organizó el 23F-, el día que muera supondrá un shock emocional para la sociedad. Esa situación puede terminar volviéndose en contra de las personas que están logrando que no pueda residir en su casa, a pesar de que yo no tenga muy claro que él quiera volver.
FORO: “Heterodoxos. 10 personajes incómodos en la españa del siglo XX”
DÓNDE: centro cultural marcos valcárcel
CUÁNDO: Jueves día 12
HORA: 20, 30 horas
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