Enrique Gato, director del cine: "Tadeo Jones ya pertenece más a la gente que a mí"

ENTREVISTA DEL OUFF

Uno de los principales nombres de la animación comercial española, Enrique Gato, aborda en el Foro La Región retos como la financiación de grandes producciones o la llegada de la inteligencia artificial. Antes de su participación conversamos sobre la transformación de la industria y su relación con Tadeo Jones.

El personaje de Tadeo Jones y el profesional Enrique Gato.
El personaje de Tadeo Jones y el profesional Enrique Gato.

La animación española es protagonista este viernes en una nueva cita del Foro La Región dentro de la programación de la 31ª edición del OUFF. Enrique Gato, director y creador de Tadeo Jones, y la productora, directora y guionista gallega Chelo Loureiro analizarán la evolución experimentada por el sector durante los últimos 25 años, desde unos inicios marcados por la escasez de profesionales y proyectos hasta su actual consolidación industrial. El encuentro se celebrará a las 20,30 horas en el Centro Cultural Marcos Valcárcel y reunirá a dos figuras que han vivido ese proceso desde ámbitos diferentes.

Gato, uno de los principales nombres de la animación comercial española, abordará además retos como la financiación de grandes producciones o la llegada de la inteligencia artificial. Antes de su participación en el Foro, conversa con La Región sobre la transformación de la industria y su relación con Tadeo Jones.

Pregunta. ¿Qué es lo que más ha cambiado en la animación española en estos 25 años?

Respuesta. Sobre todo, la profesionalización. Hemos dejado de ser un grupo de amiguetes intentando entender cómo demonios se hacía todo esto para tener un sector consolidado, con profesionales de nivel global. Antes era una pesadilla sacar proyectos adelante porque no había gente preparada para producir desde el primer día.

P. ¿Existe ya una verdadera industria en España?

R. Sí, aunque todavía hay que consolidarla. Hace 20 años todo el mundo terminaba yéndose fuera. Ahora hay más proyectos, pero siguen faltando grandes producciones que permitan crear equipos de 150 o 200 personas.

P. ¿Cómo ve la llegada de la inteligencia artificial?

R. Nos hemos muerto de miedo con ella porque no sabíamos qué iba a pasar. Ahora empezamos a verla como algo parecido a lo que ocurrió cuando pasamos del lápiz y el papel al ordenador. La IA permitirá llegar mucho más lejos en el mismo tiempo, pero hay que aprender a utilizarla y controlarla de una manera adecuada.

P. ¿Puede sustituir a profesionales?

R. Ahora mismo no vemos que vaya a sustituir a nadie. Agilizará procesos y tareas muy tediosas, pero sigues necesitando conocimiento y formación. Si no los tienes, no puedes hacer nada con la IA. Si lo que consigues sacar es lo mismo que puede sacar tu vecino con un prompt, no vale absolutamente para nada.

P. ¿Qué falta para producir más grandes películas desde España?

R. Financiación exterior y sistemas que entiendan los tiempos de la animación. Nuestros proyectos no bajan de tres o cuatro años.

P. ¿Cuándo comprendió que Tadeo Jones se había convertido en algo tan grande?

R. Hasta que terminamos la primera película y vimos el impacto era muy difícil hacerse una idea. Y ni siquiera entonces supimos medirlo bien. El personaje se fue haciendo mucho más grande que nosotros mismos. Siento que Tadeo casi pertenece ya más a la gente que a mí.

P. ¿Alguna vez se ha sentido limitado por el personaje?

R. Limitado nunca. Sí siento responsabilidad. Yo siempre lo he cuidado como a un hijo y cada proyecto tiene que estar a la altura. No vale cualquier cosa. Algunos nos ha costado mucho arrancarlos precisamente por eso. No estoy interesado en estirar el chicle porque sí.

P. Ahora Tadeo Jones es padre. ¿Cuánto de usted hay en él?

R. Mucho, y ahora más que nunca. Nunca había querido hacer padre a Tadeo porque no me veía con autoridad para hablar de ello. Con los años yo también lo he sido y muchas situaciones entre él y su hija son autobiográficas. Quería que naciera desde las tripas y que hubiese verdad debajo de la fantasía.

P. ¿La paternidad ha cambiado su cine?

R. Sobre todo ha cambiado la forma en la que muevo a los personajes. Siempre digo que hago el cine que quiero ver con mi hijo. Quiero que, si lo llevo a verlo, salga con un mensaje que le encaje y que yo sienta que es correcto para él.

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