Jordi Sevilla: “El PSOE parece haberse convertido en un club de fans de Sánchez”
FORO LA REGIÓN
"Los inquilinos deben solicitar la ampliación antes de la votación parlamentaria para estar protegidos", el economista Jordi Sevilla alerta sobre la polarización política, la crisis de acuerdos entre PP y PSOE y los problemas reales que afectan a los españoles, como la vivienda y la desigualdad este jueves en el Foro La Región
El próximo jueves, el Foro La Región recibe al economista y exministro socialista Jordi Sevilla (Valencia, 1956) para analizar el actual desorden geopolítico, el papel de Europa y el complejo escenario político de nuestro país. Antes de su visita, charlamos con él sobre la polarización institucional, la situación interna del PSOE y los verdaderos problemas de la sociedad española.
Pregunta. ¿Qué pueden esperar los asistentes a la ponencia sobre los temas generales que va a tratar?
Respuesta. Están cambiando muchas cosas a la vez y muy rápido en el mundo, en Europa y en España, y no estamos sabiendo seguir la corriente. A nivel mundial, hemos pasado de un orden basado en la cooperación a uno en el que el enfrentamiento y la fuerza priman. Este desorden global se fundamenta en la fuerza y en un presidente de Estados Unidos que nos acostumbra a la incertidumbre absoluta. En este escenario, Occidente es un claro perdedor, mientras que Rusia y China son ganadores. En este contexto, la Unión Europea no está encontrando su sitio; sus cimientos han sido removidos y no logra encontrar su propia fuerza en la unidad. La situación es aún más grave en España, donde la mayor anormalidad política es que las dos grandes fuerzas, que representan alrededor del 70% de los votantes, son incapaces de sentarse, hablar y pactar. Esto nos debilita en un mundo donde la fuerza es lo que impera.
P. Usted es una de las voces críticas con el gobierno actual dentro del PSOE. ¿Cuándo comenzó su desencanto con el partido?
R. Tuve muy buena relación con Pedro Sánchez; colaboré con él en 2015 y 2016 y apoyé la moción de censura. Empecé a sentirme distante a partir del gobierno de coalición con Podemos. Pasamos de no poder dormir con ministros de Podemos a darles un abrazo. Creo que ahí inició un proceso de “podemización” en el partido. La puntilla definitiva fue su conversión en 24 horas a favor de la amnistía con los independentistas, motivada por la necesidad de los siete votos. Si hubieran sacado más escaños, no habría amnistía. Esa relativización de valores absolutos por intereses partidistas no me parece correcta. Siempre digo que no soy antisanchista, simplemente no estoy de acuerdo con algunas de sus políticas. Creo que no está siguiendo una política económica socialdemócrata; las medidas aplicadas son populistas y, aunque están bien, no suponen una mejora real del poder adquisitivo de los salarios.
P. Si por algo se caracterizaba el PSOE antaño, era por su lucha por la democracia. ¿Cree que se ha roto la democracia interna en el partido?
R. En general, la política ha cambiado mucho en los últimos años, lo que explica el crecimiento del desencanto y de los partidos antisistema, tanto a la extrema derecha como en otros ámbitos. Esto responde a que la democracia no está resolviendo problemas fundamentales de los ciudadanos, como el de la vivienda, porque no hay acuerdos institucionales. Al excluir los pactos entre las dos grandes fuerzas políticas, se dejan sin resolver los problemas de la gente. Esto debería traducirse en voces discrepantes dentro de los partidos, pero en el PSOE, que siempre ha tenido espacios de debate, hoy parece haberse convertido en un club de fans de Pedro Sánchez. Los líderes se limitan a reproducir lo que dice el “puto amo”, lo que empobrece la democracia interna y dificulta corregir los errores.
P. ¿Existen nombres potentes para destronar a Sánchez o el PSOE se enfrenta a una refundación en el postsanchismo?
R. No soy tan pesimista. No estamos en la fase del postsanchismo, sino en la de corregir las políticas actuales. No me preocupan tanto las personas como las políticas. Actualmente no hay convocado un congreso, pero sí es momento de empezar a articular alternativas. Yo me siento militante y socialista, y creo que el partido es tan mío como de Pedro Sánchez. Todos los que manifestamos discrepancias debemos empezar a dialogar y buscar alternativas. Ya hay indicios de esto, como la independencia del candidato en Castilla y León respecto al liderazgo nacional, y lo mismo en Extremadura. Las sensaciones en los territorios históricamente fuertes del partido sugieren que se están sacrificando en pro de mantener el control.
P. Teniendo en cuenta los resultados electorales recientes en varias comunidades, ¿no cree que se ha normalizado el término de derrota para no asumir el descalabro?
R. Efectivamente, los últimos años de gestión han tenido tres impactos: el ascenso de la extrema derecha, la pérdida de respaldo electoral del PSOE y la dictadura de las minorías, que son quienes hoy marcan el rumbo en España. La incapacidad de PP y PSOE para llegar a acuerdos es la mayor anomalía de nuestra política y debería corregirse pronto.
P. Usted presentó un manifiesto pidiendo un cambio de rumbo. ¿Ha recibido apoyo de compañeros con cargos públicos?
R. Sí, siempre he dejado claro que el manifiesto es un proceso continuo, no un hecho aislado. Seguimos hablando y tejiendo redes y ya somos un grupo como Socialdemocracia 21. Insisto en que mi aspiración era que la siguiente generación, incluidos aquellos que ya ocupan cargos, tomaran el relevo. Sin embargo, veo en ellos cierto temor a la confrontación con la dirección. No sé qué pasará tras Pedro Sánchez, yo creo que él quiere continuar, pero en caso de no ser así, el PSOE tiene alternativas suficientes para volver a ser el partido socialdemócrata que España necesita.
P. Como exministro, ¿cuáles cree que son los problemas reales de los españoles que se están ocultando con otros debates?
R. Sorprende que la oposición no aborde esto con más fuerza, pero los problemas son evidentes. Según el CIS, el primero es la política y los políticos, lo cual requiere una reforma y abandonar la polarización extrema. El segundo gran problema es la vivienda. Es un síntoma de la polarización económica en España. La desigualdad crece y los salarios reales están estancados. La inaccesibilidad a la vivienda, sobre todo para los jóvenes, es uno de los problemas más graves. Esto solo se resolverá si PP y PSOE logran un acuerdo; si siguen sin hablarse, no podremos solucionarlo.
P. ¿Qué pesa más para no llegar a grandes acuerdos de Estado: una sociedad polarizada o unos políticos enfocados en la confrontación?
R. Se retroalimentan. En los últimos 10 años, hemos visto un desplazamiento general hacia la derecha y una radicalización en la izquierda hacia la extrema izquierda. Es cínico que tanto PP como PSOE teman a los extremos, pero no hagan nada para evitar su influencia. La manera más fácil de evitarlo sería resolver los problemas de los ciudadanos para que no voten antisistema. A los grandes partidos les falta audacia y valentía.
P. Usted cree que Sánchez se presentará en 2027. Si pudiera hablar con él, ¿qué le diría? ¿Que se vaya o que vuelva a ser el Pedro Sánchez con el que usted colaboró?
R. Le diría lo que creo que debe hacer. Si él estuviera dispuesto a rectificar su rumbo político, no tendría problema en apoyarlo. Sin embargo, veo difícil que eso suceda en el corto plazo. Es probable que, para aguantar, necesite mirar hacia el centro y recuperar votos perdidos en esa dirección, pero veremos hasta qué punto este nuevo cambio sería creíble para los votantes. Pero, repito, si cambia de opinión, yo estaré encantado.
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