José Luis Rebordinos, director del Festival de San Sebastián: "La idea de que el cine español es malo ha ido desapareciendo”
PARTICIPA EN EL OUFF
El director del Festival de San Sebastián participa este martes en el Foro La Región, integrado en el OUFF, donde analizará los retos y el futuro de los certámenes cinematográficos.
José Luis Rebordinos (Errentería, 1961) llega a Ourense a punto de cerrar su etapa al frente del Festival de San Sebastián tras quince años como director. El martes participará en el Centro Cultural Marcos Valcárcel en el Foro La Región, integrado en la 31ª edición del OUFF, donde abordará el presente y futuro de los festivales. Antes de su visita, habla de inteligencia artificial, cine español y del papel que deben jugar estos certámenes en una sociedad cada vez más polarizada.
Pregunta. Termina su última edición al frente del Festival de San Sebastián. ¿Qué le cuesta más dejar atrás?
Respuesta. Es una edición especial porque no deja de ser la última y tengo sensaciones encontradas, pero realmente la vivo como cualquier otra. Voy a hacer otras cosas y me parece algo normal dentro de la vida profesional. Me llevo muchísimas cosas y creo que hemos hecho algunas nuevas, como desarrollar la parte industrial o convertirlo en un festival de todo el año, con una escuela de cine y residencias de proyectos. Hemos intentado mejorar el festival que recibimos, igual que quien llegue intentará mejorar el que dejamos.
P. Después de décadas seleccionando películas, ¿se aprende a reconocer la calidad?
R. Es muy complicado. Podemos establecer algunos criterios objetivos sobre fotografía, interpretaciones o puesta en escena, pero a veces me resulta más interesante una película peor realizada. Es algo muy subjetivo y me costaría decir que una película es buena y otra mala. Selecciono fundamentalmente por la forma y por el contenido: que busque nuevos caminos o tenga algo especial y que cuente algo potente. Pero después tienes que entender tu festival, porque una película buena para Cannes puede ser mala para San Sebastián y viceversa.
P. Con tanta oferta audiovisual, ¿son los festivales más necesarios que antes?
R. Sí, porque hacemos una labor de prescripción. Cada vez hay más películas y más información, y para el espectador saber que una película ha pasado por un festival le ayuda a seleccionar. Si veo que una película de Netflix ha sido premiada en Locarno, me hago una idea del tipo de obra que es. Si ha pasado por Cannes, sé que a priori algo interesante tendrá. Creo que los festivales son cada vez más importantes y que en el futuro lo serán todavía más.
P. Este año han llevado una serie a competición. ¿Se están borrando las fronteras del cine?
R. Sí. Hemos proyectado una serie de Pablo Larraín en una versión largometraje porque creo que ahí hay más cine que en muchas películas que vemos habitualmente. Hay series filmadas como cine. Que cada uno las llame como quiera, para mí es cine por capítulos. También se están borrando las fronteras entre ficción y documental. Hay películas en las que resulta muy difícil saber qué es ficción y qué no. Quizá sea ya más fácil hablar de audiovisual porque engloba todo.
P. ¿Programaría una película realizada íntegramente con inteligencia artificial?
R. Claro que sí. De hecho, este año ya he visto una película hecha íntegramente con IA. No la seleccionamos porque era muy mala, no porque estuviera hecha con IA. Si hubiera sido buena, no habría tenido ningún problema en programarla. Eso sí, tendría que saberse claramente que lo está y habría que decidir si puede competir o no. Creo que la inteligencia artificial puede ser positiva, pero necesita una regulación muy férrea porque afecta a trabajos como el de los guionistas. Hay que estudiar y regular todo eso.
P. ¿Y podría premiarse la interpretación de un actor recreado digitalmente?
R. A mí personalmente no me gusta nada esa posibilidad, aunque probablemente llegará. Lo que está claro es que no podría entrar en una categoría de interpretación. No puedes darle un premio interpretativo a algo creado por una IA, estaría más cerca de los efectos especiales. Nos estamos adelantando a los acontecimientos y creo que todavía es pronto para determinar exactamente cómo habrá que afrontar estas situaciones.
P. Sostiene que el cine español vive uno de sus mejores momentos.
R. Sí, porque hay talento y porque en los últimos años se ha hecho un trabajo muy fuerte desde las administraciones, los festivales y los medios. También se ha apoyado mucho la presencia de nuestro cine en mercados internacionales. Y ahora no somos solo nosotros quienes decimos que el cine español está bien: Cannes ha tenido tres películas españolas a competición, algo que no había sucedido nunca. Además, creo que hay una vuelta del público. Películas que hace unos años habrían recaudado 100.000 euros ahora hacen medio millón. Ha ido desapareciendo esa idea de que “el cine español es malo”. Es más plural, hay más variedad y mucha calidad.
P. Ha defendido que los festivales deben generar debate. ¿Cómo se traza la frontera entre incomodar y fomentar la polémica?
R. Nosotros hacemos muchísimas conferencias y debates, pero los medios termináis sacando los que generan polémica. Vivimos en un mundo cada vez más complicado, muy convulso y polarizado. Hay situaciones ante las que resulta difícil no reaccionar. Con Palestina, por ejemplo, hemos programado una película cuyos directores están amenazados con quitarles el pasaporte e incluso de muerte. ¿Cómo no va a reaccionar un festival ante esa situación? Nos pasó también con el documental sobre Josu Ternera. 400 personas que no lo habían visto firmaron un manifiesto pidiendo que lo retiráramos y, cuando lo proyectamos, resultó que a quienes molestaba era a quienes habían formado parte del brazo político de ETA. Y ocurrió con el premio a Johnny Depp: le acusaban de ser un maltratador cuando nunca había sido acusado en sede judicial de maltrato. Perdió un juicio por difamación y ganó otro. No buscamos la polémica, pero tarde o temprano aparecen asuntos que la generan porque vivimos en una sociedad con mucha violencia soterrada.
P. ¿Qué necesita un festival como el OUFF para crecer?
R. No lo conozco todavía lo suficiente como para opinar sobre él con rigor. Pero los festivales necesitan tiempo para crecer y, sobre todo, no perder el norte. Tienen que ir buscando su público y ser un poco diferentes a los demás. No tienes que ser muy grande para ser interesante. No es importante ser grande, sino tener unas características que te hagan diferente y que consigan que haya gente interesada en estar ahí precisamente por cómo eres.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
AMBICIOSO ESPECTÁCULO
Un escenario con 118 músicos en Ourense para voltar á Terra Media
Antonio Nespereira
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Se puede vivir bien sin leer (nos)
"ACOMPAÑAR É DAR VIDA"
Alcer busca voluntarios para acompañar a enfermos renales