María Mittelbrunn: “No pretendemos vivir más, sino estar de la mejor forma posible”

CIENTÍFICA EN EL CSIC

María Mittelbrunn, científica del CSIC, presentará en el Foro La Región las investigaciones de su equipo sobre el deterioro del sistema inmunitario

María Mittelbrunn, protagonista del próximo Foro.
María Mittelbrunn, protagonista del próximo Foro.

Científica en el CSIC y directora del laboratorio de Inmunometabolismo e Inflamación en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, María Mittelbrunn presentará en el Foro La Región las investigaciones de su equipo sobre cómo el sistema inmunitario se deteriora con la edad.

¿Sus investigaciones luchan contra el envejecimiento?

En nuestro laboratorio tenemos la hipótesis de que muchas enfermedades asociadas con la edad tienen un mecanismo molecular común. Si piensas en una enfermedad neurodegenerativa o cardiovascular, crees que son enfermedades completamente diferentes. Sin embargo, puede que tengan un mecanismo molecular común y si lo encontramos y podemos interferir, podríamos retrasar muchas enfermedades asociadas con la edad. Cuando te cortas un dedo, cuando se te infecta una muela, se te inflama un tejido a modo de respuesta protectora para reparar y limpiar el tejido dañado. En la inflamación que se da con la edad, no vemos un detonante claro.

¿Qué significaría conocer el detonante que dispara la inflamación?

La hipótesis de nuestro laboratorio es que la inflamación deriva de fallos en nuestro sistema inmunitario que con la edad pierde su capacidad de distinguir lo que es una célula sana de una célula dañada y empieza a cometer errores, siendo agresivo contra nuestros propios tejidos y provocar esa inflamación de la que estamos hablando. Con la edad, el sistema inmunitario, que además de protegernos de los virus o de las bacterias también nos protege de amenazas internas como el cáncer, pierde esa capacidad protectora y se vuelve contra nosotros contribuyendo a muchas enfermedades asociadas a la edad. Si verificamos de donde parte, podríamos retrasar muchas enfermedades.

¿Qué tipo de enfermedades podrían retrasarse?

Degenerativas, cardiovasculares, metabólicas, autoinmunes… El sistema inmunitario siempre ha estado relacionado con la gestión de las infecciones que tenemos, pero desde hace ya un siglo se sabe que nos defiende del cáncer. En los últimos diez años ha habido una reducción de la inmunoterapia frente al cáncer, de cómo podemos reactivar nuestro sistema inmune para que cuando haya un cáncer y el sistema inmune no lo acaba de combatir, lo reactiva para que sea más eficaz combatir este cáncer. Pues nosotros tenemos la misma idea. Podemos llevar esas estrategias no solo hasta el cáncer -que ya lo han llevado- sino a las enfermedades degenerativas y cardiovasculares que inicialmente no tenían ese componente ni se relacionaban directamente con el sistema inmunitario.

¿Cómo llegaron a este planteamiento?

Llegamos a estas ideas porque hicimos un experimento. Nosotros trabajamos principalmente con animales, con ratones de investigación. Hicimos un experimento desincronizando la edad del resto de los tejidos. Si tenemos un ratón joven que cuando nace ya su sistema inmune está envejecido desde que nace, vemos lo que ya esperábamos. Todos tienen más propensión a tener tumores, más riesgo de padecer infecciones, porque los infectábamos con un virus bastante grave. Los viejos se morían, los jóvenes sobrevivían. Pero con el sistema inmune envejecido también morían. Eso era todo esperable, pero lo que fue muy llamativo es que esos ratones envejecían todos ellos de forma prematura. Es decir, como si el sistema inmune estuviera contagiando ese envejecimiento al resto de los tejidos, por lo que empezaban a padecer enfermedades degenerativas, metabólicas, fragilidad en los músculos…

¿Cuál fue la respuesta ante estos resultados?

Los publicamos en una revista a nivel internacional y abrieron un interés de cómo el sistema inmune puede estar mediando esa inflamación crónica que puede derivar en enfermedades. Y la ventaja es que el sistema inmune es muy fácil de analizar, de manipular y de educar. Entonces estamos intentando educarlo o rejuvenecerlo. Manipularlo de alguna manera para retrasar ese envejecimiento.

En poblaciones envejecidas como las de Ourense, esto se traduciría en beneficios para la población…

Es un poco el interés que tenemos. Tanto en Ourense como en otros lugares, en el 2050 se espera que el 22% de la población va a ser mayor de 60 años. Tenemos una población muy envejecida en general, y lo que intentamos es que esos años durante la última etapa de vida la pasemos con la mayor calidad posible. No pretendemos vivir más, sino que los años que estemos aquí, estar en la mejor forma posible.

¿Cuáles son las perspectivas?

Tenemos estrategias que retrasan el envejecimiento del sistema inmune y que fomentan un envejecimiento más saludable. Nosotros y otros laboratorios en el mundo que consiguen extender hasta un 25% la vida de los animales, y no solo extenderla; sino que tienen indicios de que tienen una mejor calidad de vida. El campo del envejecimiento se revolucionó en los años 90 cundo se empezó a ver con distintos organismos como gusanos o moscas, que se puede envejecer más rápido o más despacio. Vemos que merece la pena y es una prioridad fundamental tratar de identificar esas estrategias que nos permitan envejecer despacio.

¿Hay optimismo?

Sí somos optimistas, y ya tenemos alguna certeza identificada. Pero el problema que tenemos en España es que parte de los resultados es difícil trasladarlos al día a día, porque tiene que haber un interés comercial. Una empresa que quiera invertir para pasar el experimento a ensayos con personas. En mi experiencia, el sistema español todavía es deficitario en favorecer que del laboratorio se llegue al comercio. Que lo digo así porque si no tiene interés comercial, no se desarrolla. Para mí el interés es clínico, pero para que llegue una terapia a llevarse a cabo en la clínica desgraciadamente tiene que haber una farmacéutica detrás porque si no nadie lo desarrolla. Optimistas desde el punto de vista científico y de progreso, pero pesimistas desde el punto de vista de que esta revolución la podamos hacer desde España.

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