“Jalis” de la Serna: "Investigar en periodismo exige inversión, pero da grandes satisfacciones"
FORO LA REGIÓN
Entrevista a Victoriano “Jalis” de la Serna, periodista de investigación y protagonista de uno de los últimos foros de La Región
Victoriano de la Serna, apodado Jalis por la canción “¡Ay, Jalisco, no te rajes!” que le cantaba su madre de niño, nació en Madrid en 1974 y es una de las caras del periodismo de investigación español. Ha formado parte de “Callejeros”, “En tierra hostil”, “Encarcelados” o “Enviado Especial”, que acaba de estrenar su nueva temporada, y acudió este mes de octubre al Foro La Región para hablar de la rama del periodismo a la que ha dedicado su vida, pero a la que llegó por casualidad.
Muchos de los que empiezan la carrera de Periodismo piensan en dedicarse a la investigación. ¿Cómo llegó a esta rama? ¿Vocación o casualidad?
Yo empecé a hacer periodismo porque era muy aficionado al deporte. Me gustaba la posibilidad del periodismo deportivo. Al principio estuve en un par de programas relacionados con el fútbol en Antena3. Con el tiempo y por la circunstancia de que me ofrecieron el trabajo, no porque yo lo buscase, empecé en un programa de sucesos en Telemadrid. Ahí comprobé que el periodismo social se me daba bien. Recorría áreas deprimidas en busca de lo que ocurría para contarlo a través de reportajes en televisión. Descubrí, de manera casi accidental, que se me daba bien y que me gustaba mucho hacerlo. Fue desde ese periodismo social como llegué al de investigación, que ya consiste en denunciar cuestiones importantes para la sociedad.
“En tierra hostil” era un espacio en el que corría riesgos. ¿Cuál fue el caso del programa que más le impactó ?
Estuvimos en sitios como el Congo, donde pudimos entrar en las minas de coltán para ver todo lo que implica, a nivel mundial, la industria de la telefonía móvil. Los chinos se hacen con las minas africanas y pagan a las tribus autóctonas para trabajarlas. Hicimos denuncias muy importantes y muy interesantes. Quizá si tuviera que quedarme con uno sería con este por la aventura que supuso para nosotros llegar hasta las minas, meternos dentro, empezar el reportaje, ver que las cosas salían, el riesgo que corrimos. También recuerdo cuando estuvimos en la guerra de Ucrania, en el Donbás, en 2014, que es el precedente de la guerra actual. Allí también pasamos momentos de peligro al haber muchas armas en circulación y la gente amenaza constantemente con disparar.
¿Qué se siente al estar haciendo estos reportajes? ¿Qué es lo más difícil? ¿Quizá esas amenazas?
Tienes que tener una gran convicción de querer contar una historia y saber que contarla tiene una serie de riesgos que hay que asumir. Esa es la mentalidad. Hay gente que no quiere que se cuenten determinadas historias porque se benefician de ellas y va a tratar de que no se haga esa denuncia.
Mencionaba el del Congo. ¿Es el reportaje del que más se enorgullece?
Es muy difícil. Esto es como cuando un padre tiene varios hijos, a todos le ves cosas buenas. La primera temporada de “En tierra hostil” tuvo programas muy impactantes como ese, como el de Corea del Norte… Pero en “Enviado Especial” también hemos hecho reportajes muy importantes relacionados con la ciencia. El futuro de la impresión 3D y como va a cambiar el mundo; cómo avanza la ciencia hacia la inmortalidad humana; estuvimos en el Massachusetts Institute of Technology, donde están los cerebros más importantes del mundo mirando cómo cambiar el planeta.
¿Hay relaciones que continúan más allá de los reportajes con personas que salen en ellos?
Sí. Hay relación con gente que estuvo en “Encarcelados”. Hemos intentado que volvieran a España, hemos quedado aquí para tomar un café con personas que hemos conocido en reportajes. Tuvimos relación con los intermediarios del coltán para que nos consiguieran alguna otra historia. Muchos científicos nos contactan para que nos enteremos de nuevos avances en sus investigaciones. Todo este tipo de cosas.
Hay muy poca gente que se gane la vida con el periodismo de investigación. ¿Lo recomienda como salida profesional?
Yo soy un privilegiado en ese sentido, pero soy consciente de que es un mundo muy complicado. Implica invertir mucho tiempo en grabaciones para poder sacar los reportajes, necesitas mucha inversión económica para desplazarte por el mundo buscando esas situaciones denunciables. Es un mundo muy difícil y competitivo, pero, a esas personas que tengan la vocación, sí se lo recomendaría, sin ninguna duda. Cuando consigues hacer una denuncia importante, salir indemne de situaciones de riesgo y hacer una denuncia a nivel internacional que puede cambiar el mundo a mejor, la satisfacción es enorme.
¿Cómo equilibra la necesidad de informar con la responsabilidad de proteger la privacidad y la seguridad de las personas involucradas en tus reportajes?
Por un lado, intentamos no poner en riesgo la seguridad de nadie. Por otro, a nadie se le pone en un compromiso. Ofrecemos a todo el mundo colaborar en los reportajes, pero nunca forzamos a nadie.
¿Cómo fue la experiencia de “Encarcelados”?
Muy impactante. Había hecho reportajes en barrios marginales de Madrid y por toda España. Pero cuando entras en la cárcel, la realidad es la más dura que te puedes imaginar. Estuvimos en cárceles de toda Latinoamérica y encontramos situaciones de torturas, de violaciones de derechos humanos, y nos quedamos tremendamente impactados.
¿En qué proyectos está trabajando ahora?
Estamos con la próxima temporada de “Enviado especial”, que se emitirá en las próximas semanas. Hemos estado viajando por todo el mundo buscando situaciones de denuncia a nivel internacional.
¿Algo que se pueda adelantar?
Violaciones de derechos humanos. Hemos estado en África, Asia o la India, por ejemplo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último