El despertar de un ecosistema con brújula propia

EMPRENDEDORES

A partir de 2018 el ecosistema dio un salto cualitativo que evidencia una base emprendedora sólida y sostenida en el tiempo

El despertar de un ecosistema con brújula propia
El despertar de un ecosistema con brújula propia

Galicia vive un punto de inflexión en su modelo económico. La comunidad, históricamente vinculada a sectores tradicionales y muy dependiente de incentivos públicos a grandes compañías, ha comenzado a consolidar una estrategia propia con una meta clara: convertirse en referente en innovación y emprendimiento. Un giro que no responde a coyunturas pasajeras, sino a un proyecto compartido por instituciones, empresas y emprendedores que buscan situar a la región en el mapa global de la nueva economía. El cambio se fundamenta en una decisión estratégica: dejar de concentrar recursos exclusivamente en atraer industrias externas que generan empleo en cadena y apostar por un ecosistema competitivo, orientado a la tecnología, el valor añadido y la generación de talento. El resultado empieza a ser visible: Galicia es hoy un territorio cada vez más atractivo para la inversión privada y las iniciativas empresariales disruptivas.

Galicia escala en el panorama nacional

En el contexto español, Galicia ocupa el sexto lugar en número de empresas tecnológicas e innovadoras, ya, por detrás de Cataluña, Madrid, la Comunidad Valenciana, el País Vasco y Andalucía. No se trata de una posición secundaria, sino de una prueba de madurez frente a territorios de mayor peso económico y demográfico, superando a doce comunidades autónomas. La región se consolida así, como una “aspirante consolidada”, capaz de atraer proyectos sólidos, competir por grandes rondas financieras y ser visible para fondos internacionales.

De fenómeno incipiente a salto histórico

El recorrido de la última década refleja esta transformación. Entre 2010 y 2013, la creación de startups era todavía incipiente, limitada a entre 8 y 12 nuevas compañías al año. Sin embargo, a partir de 2018 el ecosistema dio un salto cualitativo, con crecimientos cercanos a las 40 empresas anuales que evidencian una base emprendedora sólida y sostenida en el tiempo.

La inversión ha seguido una trayectoria paralela. Tras un avance constante, 2024 se convirtió en un año histórico: Galicia captó 68 millones de euros, una cifra récord. La operación más destacada fue una mega-ronda de Bizaway, especializada en Traveltech, que levantó 35 millones en una operación liderada por Mayfair Equity Partners. Una sola transacción superó el total anual de ejercicios previos y situó a Galicia en el escaparate internacional del emprendimiento tecnológico. Con ello, la inversión acumulada desde 2016 supera los 131 millones de euros, mostrando la consolidación de una tendencia estructural.

Un ecosistema a dos velocidades

El impacto del crecimiento comienza a notarse en empleo, facturación y consolidación empresarial. Sin embargo, el mapa territorial revela una fuerte asimetría. El eje atlántico concentra el grueso de la actividad: A Coruña suma 171 startups, Pontevedra 166, Lugo 33 y Ourense únicamente 17.

Por municipios, Vigo lidera claramente con 73 empresas, seguida de A Coruña con 58 y Santiago con 43. En contraste, Ourense capital apenas alcanza las 6 startups activas, con 27 empleos generados y una facturación global de 466.459 euros. La comparativa es contundente: Vigo produce 18 veces más puestos de trabajo y más de 120 veces más ingresos que el ecosistema ourensano. Esta brecha confirma la existencia de una Galicia a dos velocidades. Mientras el eje atlántico se consolida como un motor innovador interconectado y con acceso a capital internacional, la provincia de Ourense sigue pendiente de una estrategia de aceleración que le proporcione un lugar en el mapa de la innovación.

Reto pendiente

El desafío de los próximos años será lograr un desarrollo equilibrado. El despertar del ecosistema gallego no puede consolidarse solo en el litoral. Extender las oportunidades de innovación al conjunto del territorio será clave para garantizar que el impulso emprendedor de Galicia no sea un fenómeno concentrado, sino una verdadera transformación económica integral.

La Arquitectura del Éxito: El modelo público-privado gallego

La historia del nuevo ecosistema innovador de Galicia no se explica por casualidad. Detrás de las cifras de inversión y de las startups que florecen en el territorio, existe un entramado institucional que ha sabido interpretar el signo de los tiempos: la clave está en la colaboración público-privada. Precisamente ahí reside el secreto de un modelo que se ha convertido en una de las marcas de identidad de la región. El IGAPE, convertido en el epicentro institucional, ha desplegado nuevas herramientas: desde su Área de Innovación hasta programas como Igape Innova, Ticket Innova o IA360, diseñados para que pequeñas y medianas empresas puedan desarrollar productos, acceder a servicios tecnológicos o incorporar inteligencia artificial. La cifra lo dice todo: más de 172 millones de euros movilizados en los primeros meses de 2025, a los que se suma en 2024 una línea específica de 1,5 millones reservada para startups.

Este engranaje no se sostiene solo con dinero público. El otro motor es Xesgalicia, el brazo inversor de la Xunta, que comparte protagonismo con fondos privados como Swanlaab, KFund o Mundi Ventures.

Pero quizá la pieza más singular de esta arquitectura sean las Business Factories. Galicia ha construido un sistema propio de aceleración, sectorial y con el apoyo directo de empresas tractoras, que ha empujado ya más de 830 proyectos y generado 1.400 empleos cualificados. Experiencias como BFAuto, nacida en 2016, o BFFood, en 2019, han demostrado la capacidad de reforzar sectores estratégicos. Y hoy, mientras las fábricas aceleradoras de automoción y alimentación muestran resultados palpables, nuevas iniciativas en salud y energías renovables asoman en el horizonte, anticipando hacia dónde se dirige el crecimiento.

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