La empresa de la mina de Touro compromete 45 millones para su plan social
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Cobre San Rafael, promotora de la reactivación del yacimiento de Touro-O Pino, abrirá de inmediato un proceso de participación para decidir el destino de los fondos, mientras la Xunta avanza en la tramitación del proyecto
Cobre San Rafael, empresa detrás de la reactivación de la mina de Touro-O Pino, comprometió un mínimo de 45 millones de euros para el plan social asociado a las fases de construcción y operación del proyecto, aún pendiente de autorización de la Xunta. El destino concreto de los fondos lo decidirá tras un proceso participativo que iniciará de forma inmediata.
El CEO de Atalaya Mining (con participación en Cobre San Rafael), Alberto Lavandeira, el director xeral de Cobre San Rafael, Fernando Riopa, y la responsable de la Oficina de Relacións coa Veciñanza de Cobre San Rafael, Dania Pensado, presentaron ayer el “marco genérico” en el que se fundamentarán las futuras líneas de acción, que bautizaron como Plan Terras.
Esta denominación sirve como acrónimo de Transparencia, Ética y Responsabilidad Real Ambiental y Social. Su concepción seguirá las directrices de la ley gallega de 2024 que regula este tipo de planes, aunque el proyecto no está obligado legalmente a cumplirla porque inició su tramitación antes de la elaboración normativa. Por tanto, esta adhesión será voluntaria. “Queremos que esta actividad económica se mida con el impacto que generamos en el entorno”, manifestó Alberto Lavandeira, que a su vez recordó que Cobre San Rafael ya concibió este plan social antes de la existencia de esta ley.
En declaraciones en otro acto ayer, la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, también apreció esta circunstancia, aunque matizó que la Xunta consideraba igualmente que debía adherirse a él porque el proyecto se va a desarrollar dentro del nuevo plan minero: “Entendíamos que debía cumplir con estos requisitos, pero lo tendría que hacer voluntariamente”.
Futuros beneficios
De igual modo, confirmó que, además del suelo de 45 millones, la empresa trasladó a la Xunta su compromiso de aportar como mínimo el 5% de los futuros beneficios de la mina. “Teniendo en cuenta la evolución del precio del cobre, si todo sigue en este línea, esperemos que se duplique la aportación a la comarca”, estimó.
El plan estará articulado a partir de cuatro ejes y, aunque las cantidades aún no están asignadas, sus responsables prevén inicialmente que la mayor cuantía esté asociada a la línea Terras de Vida, orientada a las familias, la infancia, las personas mayores y las personas dependientes. “Su finalidad será contribuir a que el territorio ofrezca mejores condiciones para vivir, formar una familia y permanecer en el entorno rural”, indicaron.
Terras do Futuro se centrará en la formación, el empleo, el emprendimiento, la innovación y el desarrollo empresarial e incluirá actuaciones vinculadas al Camino de Santiago; Terras do Ulla promoverá el conocimiento, la conservación y la mejora del agua, los cursos fluviales y el sistema Ulla-Ría, y Terras da Xente apoyará iniciativas sociales, educativas, culturales y deportivas de entidades y colectivos del territorio. El ámbito prioritario será Touro y O Pino. Las actuaciones podrán ampliarse de forma progresiva a la comarca de Arzúa, los ayuntamientos limítrofes y localidades vinculadas al Ulla y la ría de Arousa, “de acuerdo con las necesidades identificadas y los resultados obtenidos”.
Fase de construcción
Estas actuaciones comenzarán a aplicarse “desde el primer día” de la fase de construcción. Para gestionar este compromiso económico, Cobre San Rafael impulsará la creación de la Fundación Atalaya Galicia y una oficina técnica, que abrirá en Touro en octubre. La función será “mantener la relación directa con el territorio, facilitar la información y escuchar”.
Ayudará a articular el siguiente paso, que consiste en un proceso de participación ciudadano que, no obstante, arrancará de forma inmediata. Durante el mismo, se realizarán encuestas, entrevistas, consultas con el tejido asociativo y se habilitarán canales abiertos para que cualquier persona y entidades puedan hacer propuestas. La duración de este proceso dependerá de la participación final. Mientras no abra la oficina de Touro, está disposición la oficina con la que Cobre San Rafael cuenta en O Pino para cualquier duda existente.
Permiso pendiente y fuerte oposición
El CEO de Atalaya Mining negó que la existencia de este plan vaya a acelerar el proceso de tramitación del proyecto a manos del Gobierno gallego. Al respecto, espera que la concesión de la autorización necesaria no se demore mucho más: “Estimamos que no mucho más puede tardar”. Lorenzana confirmó que la declaración de impacto ambiental está “muy avanzada”. En relación a la oposición sobre el proyecto, liderada por la Plataforma Mina de Touro-O Pino Non, Alberto Lavandeira -con experiencia previa en proyectos como el de la mina de Riotinto (Huelva)- admitió que “siempre hay voces discordantes”, aunque considera que estas suelen cambiar de opinión “cuando se ve la realidad”, aseguró. Por su parte, la conselleira recalcó a la ciudadanía que la Xunta “va estar detrás y exigirá el plan, ahora que ha manifestado voluntariamente que lo va a hacer”. Por ello, espera que más del doble de esos 45 millones contribuyan a “la mejora de la calidad de vida”.
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