La ola buena del surfista

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Tras pasar un año sin ingresos y sobrevivir reparando tablas de surf, el fotógrafo Pablo Rivas se siente "feliz" como repartidor

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La ola buena acaba llegando, pero hay que ser paciente en la espera y estar preparado para surfearla. Pablo Rivas confiesa que se siente "feliz" mientras abre el maletero del coche como si fuese a enfundarse el neopreno para zambullirse en las aguas bravas del Atlántico. Agarra una de las cajas de reparto de producto fresco de la coruñesa plaza de Lugo con el mismo mimo con el que arregla tablas de surf. Quizá hubiese preferido situarse detrás del foco en vez de protagonizar la imagen, pero habla sin nostalgia de los tiempos en los que captaba unas fotografías memorables de los festivales de música y con ilusión de la tabla de salvación que le llegó tres semanas antes de que se decretase el estado de alarma por la pandemia de COVID-19.

La vida también hay que saber surfearla."Como reparaba mis tablas de surf, el dueño de la tienda Raz me pidió que también arreglase las de sus clientes. Con eso fui sobreviviendo después de pasarme un año sin percibir ningún tipo de ingreso ni subsidio porque en el Inem se confundieron. La gente no se imagina qué es estar un año así. Hasta que un día me dijo que en la empresa Kibus.online, un portal en el que haces la compra de productos de cercanía a través de internet, estaban buscando a alguien para el reparto. Comencé a media jornada, después pasé a jornada completa y estoy encantado con el trabajo, con los compañeros y con el jefe".

No es la primera ocasión que tiene que reinventarse. Pablo Rivas (A Coruña, 1972) puede inspirar a mucha gente que ve peligrar su puesto de trabajo por las secuelas económicas que dejará la actual crisis sanitaria. Nadia Calviño, vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y de Transformación Digital, aventuró hace unos días que España cerrará el año con un paro del 19% y que en 2021 descenderá hasta el 17,2%. La estimación sienta como un mal presagio cuando todavía no se ha salido de la pandemia, sobre todo porque ya se venía del preocupante porcentaje del 14,1% de desempleo. Sólo con los ERTEs, en Galicia se han presentado más de 35.400 expedientes de los cuales la Xunta ha resuelto el 95% que afectan a casi 229.600 trabajadores.

Como un buen puñado de excelentes fotógrafos, Pablo Rivas hizo sus primeros disparos en publicaciones de Santiago de Compostela hasta que relegó la cámara a afición para dedicarse durante 13 años a montar líneas de alta tensión y torres de telefonía. "Estuve en Semi, SA, Sociedad Española de Montajes Industriales, y soy oficial de primera. Por eso me conozco muchos lugares recónditos de Galicia".

En el año 2013 dejó las alturas y desempolvó la cámara. Montó empresa, cubrió conciertos y festivales por toda Galicia hasta que tres años después decidió guardar otra vez el equipo, que sólo saca en ocasiones para hacer fotografías de surf o cuando algún colega le encarga un trabajo fino. Fue tirando "en el alambre", ocupándose "como eventual del mantenimiento del Club del Mar" de A Coruña, pasó un año sin cobrar jornal ni subsidio, hasta que la maña para reparar tablas de surf le permitió subirse otra vez al mercado laboral. "Estoy encantado", repite. "Eso sí, sin hacer surf. Soy de los pocos que tienen que coger el coche, paso por la playa de Bastiagueiro en Oleiros o por las de Matadero y Orzán en A Coruña sin poder meterme en el agua. Este fin de semana fui a buscar un tablón que había encargado, pero aún está sin usar. Espero que de este fin de semana no pase".

Pescador submarino

Los arenales que acaba de mencionar están abarrotados de surfistas desde que el Gobierno permitió la práctica deportiva. Pablo espera su momento como por la ola buena o una fotografía irrepetible. "Es que tengo un trabajo que me mola porque hablo con las placeras. Fui pescador submarino y aquí tenemos un producto espectacular. Soy hijo y nieto de maestros, pero también de agricultores y sé diferenciar los grelos de las nabizas", comenta con una retranca incontestable.

También le gusta la filosofía del portal desde el que se encargan productos saludables de proximidad. Kibus es una empresa gallega que opera desde hace un año en la plaza de Lugo en A Coruña y en el mercado de A Magdalena de Ferrol, hace unos días comenzó a trabajar en el mercado vigués de O Calvario y tiene previsto expandirse por Gijón y Oviedo.

La estabilidad ha llegado a la vida de Pablo Rivas en un momento de zozobra general. Sale disparado para entregar los pedidos. Sabe que un surfista después de caer vuelve a auparse a la tabla para esperar esa ola perfecta que te deja en la arena después de trazar cabriolas que desafían a Newton.n

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