“A dos metros de ti”
La Crítica
Una cinta excesivamente lacrimógena que trata de abarcar demasiado y en la que destacan las dos competentes actuaciones de los protagonistas
El pasado 13 de septiembre llegó a los cines “A dos metros de ti”, un filme centrado en una muy particular historia de amor protagonizada por dos adolescentes que, debido a una enfermedad, la fibrosis quística, se enfrentan al mayor obstáculo posible: no poder acercarse a menos de dos metros d
Dirigida por el debutante Justin Baldoni y protagonizada por Haley Lu Richardson (“Al filo de los diecisiete”) y Cole Sprouse (“Riverdale”) el filme arranca con Will, un joven que está ingresado en el hospital y “a punto de darse por vencido porque se ha contagiado de un virus muy peligroso”. Será entonces cuando, en el hospital, conocerá a Stella que pronto se convertirá en la gran musa de su única vía de escape: el dibujo.
Stella y Will parecen tenerlo todo en contra. Pero, a pesar de los obstáculos, nada puede impedirles encontrar el coraje, las ganas y la emoción de vivir el uno para el otro. Negándose a renunciar a estar juntos, Stella y Will se imponen a la distancia imposible que los separa con sus ganas de conectar y sus esperanzas.
La fórmula propuesta ya ha sido empleada en varias ocasiones y el objetivo es siempre el mismo, provocar la lágrima del espectador. Esta película no es una excepción.
A dos metros de ti tocará las fibras de las personas más sensibles y puede ser que hasta haga que derramen una que otra lagrima; esta definitivamente es una cinta para quienes gustan de situaciones rosas con amor cursi y enfermedades de por medio; si no es el caso es mejor abstenerse. Los protagonistas sostienen todo lo que de positivo tiene la cinta hasta que esta se vuelve demasiado sentimental.
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