Carla Lourdes, diario de emociones

ENTREVISTA A...

Tras varios singles y un EP, llega su primer LP, un disco en el que cada tema es un fragmento de un diario en el que aborda historias de emociones y sentimientos

Carla Lourdes
Carla Lourdes | Bárbara Ceballos

Carla Lourdes (Ponferrada, 1997) lleva una década afincada en Vigo, donde estudió enfermería y la ejerce. Pero también fue donde inició su carrera musical, recuperando una pasión que tenía desde la infancia y que la llevó a estudiar violín y piano. La semana pasada salió al mercado su primer LP “El día que descubrí el lunar de tu oreja” en el que desgrana en clave pop con canciones que hablan de emociones y que se estructuran como capítulos de un diario.

Pregunta. Querías dedicarte a la música, pero acabaste estudiando enfermería. ¿Por qué?

Respuesta. Yo no quería ser enfermera. Lo cierto es que ahora me encanta mi profesión, pero lo que yo quería hacer era seguir estudiando música. No quería ser violinista y pensé en estudiar musicología, pero en mi casa no lo veían. Querían que estudiase Medicina y yo lo rebajé a Enfermería. Y ahora estoy encantada de la decisión que tomé.

P. ¿Cuándo empezaste a componer canciones?

R. Con trece y catorce años. Yo quería convertir en canciones mis dramas adolescentes. Al principio era un proceso desconocido, a veces frustrante, tenían la referencia de los cantautores del momento y fui aprendiendo.

P. Para ti las canciones ¿son una manera de contar cosas?

R. Yo diría que la manera. Mi manera de contar las cosas. Sobre todo, aquellas que se quedan más enquistadas, que no eres capaz de expresar de otra forma. La canción le da un punto de optimismo que es una de las características de todas mis canciones. De modo que aunque esté contando algún tema denso o duro, como por ejemplo la pérdida, porque yo perdí a mi madre con veintidós años, trasladé ese duelo a las canciones y las escuchas y no las ves tan oscuras.

P. ¿Ese fue el punto que te lanzó a tus primeras canciones?

R. Coincidieron dos cosas muy dramáticas y fuertes: la pandemia que fue traumática para todos y dentro de mi casa estábamos viviendo nuestro propio drama, como si fuese otra pandemia más, con la enfermedad de mi madre. Esa situación fue como un disparadero que me lanzó a querer enseñarle mis canciones a la gente.

P. ¿Cómo te lanzaste?

R. Empecé a indagar sobre lo que había de la industria de la música aquí, en Vigo, fue cuando conocía a Raúl Ben, con quien empecé a trabajar a finales de 2020 hasta hoy y grabamos “Sin instrucciones” y “Si es contigo” que fueron los dos primeros singles que salieron y tuvieron una acogida bestial.

P. ¿Y el primer concierto?

R. Fue en el bar Dorneiras, en Beiramar, todavía en acústico. Ahí aún no conocía a Raúl. El primero ya en serio, con productor, fue en el Verbum, en Vigo, en la Noche Blanca de los museos, en verano de 2021, todavía con restricciones de aforo por el covid. Fue un concierto en el que tuve que echar mano de canciones que todavía no estaban publicadas. Ante el éxito decidimos dar el siguiente paso que fue sacar el primer EP, “El querer de las flores”, con cinco temas, en mayo de 2022.

P. ¿Y la primera gira?

R. Fue una gira autogestionada que hicimos al verano siguiente, que fue una locura porque fueron veinte fechas en las que nos movimos por festivales, centros comerciales, locales por toda España, estuvimos en Girona, en el Bonaire que luego se inundaría con la dana… una fecha en cada sitio. Fue una locura.

P. ¿Cómo lo compaginaste con tu trabajo? ¿Aparcaste la enfermería?

R. Yo soy enfermera a tiempo completo y me siento muy orgullosa de mi trabajo. Lo hice durante las vacaciones. Cogí quince días para la gira nacional y la gira gallega la hice cogiendo días sueltos.

P. ¿Cómo llega el álbum que ahora presentas?

R. Empecé en 2023 tras la gira. Hice crowdfounding y fue tal el resultado, la respuesta de la gente que decidí reescribir el disco para poder estar a la altura de esa respuesta.

P. Supongo que el título del álbum tiene una explicación conceptual.

R. Es un hecho que sucedió de verdad. Un día descubrí un lunar en la oreja de una persona a la que conocía desde hacía años pero que no había estado lo suficientemente cerca como para haberle visto ese lunar. Ese hecho me hizo reflexionar de que tienes que acercarte para apreciar las cosas. Es un hecho que se puede extrapolar a todo en la vida. Yo lo llevé más al terreno emocional, del trabajo personal con el fin de acercarme a las emociones, incluso las que más me incomodan, para entenderlas. De alguna manera da coherencia a toda la narrativa del disco porque las canciones son acercamientos emocionales a diferentes temas. El miedo, la pérdida, el amor, el desamor… a partir de textos que había escrito en notas a modo de diario a partir de la pandemia y de lo que estaba viviendo en ese momento. En el disco hay también una canción que se titula “Equilibrio” que para mí es el resumen y el aprendizaje de esta última parte que es que lo bueno y lo malo forma parte de un todo.

P. Vivimos una era digital, pero tú has apostado por los formatos físicos. ¿Por qué?

R. Por suerte las cosas están empezando a cambiar y los soportes físicos vuelven a tener importancia. Para mí resulta imprescindible porque es el modo de visualizar de manera tangible todo el trabajo que hay detrás de un disco y puedes hacer algo precioso a nivel visual que forma parte de ese trabajo del artista. La idea visual se centró en el vinilo porque por su dimensión se presta a ello y luego lo readaptamos al cd. El vinilo presenta mejor esa parte artesanal que hay tras la producción de un disco y en la parte visual tiene muchas cosas escritas a mano por mí, las fotos que aparecen pintadas se pintaron de verdad y se escanearon y luego está la textura de un vinilo transparente. Todo forma parte de un conjunto visual que para mí es importante, desde las portadas, el libreto, el propio vinilo… Es cierto que todo esto fue posible a partir del crowdfouding, pero sobre todo gracias a Esmerarte, la productora discográfica viguesa que hizo que todas esas ideas se pudiesen catapultar y que la gente va a tener lo que yo quería que tuviese, que no habría sido posible si no fuese por la apuesta de Esmerarte que hizo que todo resultase mucho más rápido y más profesional.

P. ¿Se puede vivir de la música o piensas seguir dedicándote a la enfermería?

R. Estoy completamente convencida de que sí. De todos modos, de momento yo sigo pensando en seguir con mi faceta de enfermera que no solo me gusta, sino que además, me da una independencia económica que me permite tener más libertad creativa. Creo que no es menos valiente compaginar un trabajo fuera de la música con la propia música que dedicarse en exclusiva a a ella. Sobre todo cuando pones todo de tu parte en ambas cosas. Como es mi caso.

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