Deportes de resistencia y fuerza
EL RINCÓN DE IVÁN FEIJÓO
Si bien sabemos que en disciplinas donde destacan los componentes de fuerza/potencia/velocidad, el entrenamiento de fuerza es algo común e indispensable para sus practicantes, ¿Qué ocurre con las disciplinas de carácter aeróbico como son una carrera de 5 km o una maratón, cuyo principal factor limitante es la capacidad de transporte y utilización de oxígeno?
En este artículo nos centraremos exclusivamente en la posibilidad de incrementar nuestro rendimiento por medio del entrenamiento de la fuerza. Para que entrenamiento de la fuerza conlleve una transferencia1 lo más positiva posible, la metodología de trabajo debe ser lo más específica posible para nuestro deporte.
Muchos practicantes de este tipo de disciplinas, como pueden ser corredores o ciclistas, sobre todo amateurs, no son conscientes de la importancia que supone la inclusión de este tipo de entrenamiento, dentro de sus sesiones. Esta desvinculación con el entrenamiento de fuerza, se debe frecuentemente a que algunos temen que aumentarán su masa muscular, o que los levantamientos pesados reducirán su capacidad aeróbica y por lo siguiente les hará ser más lentos. Estos miedos tienen su lógica, ya que como todos sabemos, el entrenamiento con pesas tiene como resultado un aumento de masa muscular, y además, puede reducir en cierta medida nuestra capacidad aeróbica. Por lo tanto, es fundamental una correcta programación del entrenamiento. Con esto obtendremos adaptaciones principalmente neurales, aunque existirán pequeñas variaciones fisiológicas pero que no van a repercutir de forma notable. Si pensamos de forma lógica, el entrenamiento de fuerza es algo fundamental para cualquier deporte, ya que la Fuerza está presente en cualquier actividad física que realicemos, de ahí que muchos la consideren la “capacidad física madre”, ya que sin fuerza no hay movimiento.
Reemplazar una parte del entrenamiento de resistencia por ejercicios de fuerza explosiva puede incrementar la capacidad de mantener o mejorar la potencia de zancada durante la carrera, al menos durante periodos cortos de tiempo (Bastiaans y col. 2001). Mayores niveles de fuerza significan una menor necesidad de activación muscular para una carga determinada, lo que implica una menor demanda energética para el mismo esfuerzo (economía). Estas ganancias en fuerza lo deben ser por un mejor reclutamiento neuromuscular y no por una mayor hipertrofia.
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