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GASTRONOMÍA
Al igual que sucede con los espárragos, que durante décadas comíamos sin ningún tipo de preocupación, con la certeza de que eran cultivados en España y, mayoritariamente en Navarra, hoy día si buscamos el origen de las legumbres que hay a la venta en los lineales de nuestros supermercados nos podemos llevar una sorpresa.
Lo cierto es que hay que mirar con lupa, y no es una alegoría ni una metáfora. Porque el origen de muchas hortalizas y legumbres que llegan envasadas, suele estar impreso en una esquina, muchas veces indescifrable, otras sobreimpresionado con el código de barras o la fecha de caducidad.
Así, descubriremos que aunque el fabricante tenga su sede en Navarra, esos espárragos tan baratos que compramos son originarios de China o de Perú. Hay que leer con calma para saber que la marca no es garantía de origen, y que en letra más pequeña te dice: "envasado por..." lo cual no significa más que eso. Que esa empresa de toda la vida, envasa unos espárragos cultivados a cinco mil kilómetros de aquí.
Otro tanto sucede con las lentejas, los garbanzos y las habichuelas. Marcas tan históricas como La Asturiana, Luengo y otras, así como la mayoría de las marcas blancas, utilizan legumbres importadas. De China, de Estados Unidos, de Canadá, Argentina o México. Eso explica la diferencia de precio que existe entre unas lentejas de marca nacional pero cultivo al otro lado del Atlántico y las que llevan el sello de una indicación geográfica protegida. La diferencia se hace todavía más notable en el caso de las habichuelas o fabas o judiones o alubias, que pasan de los dos a tres euros el kilo a cifras que pueden llegar a los veinte euros, según la calidad y la denominación de origen.
¿Hay algún problema por comer legumbres y espárragos extranjeros? Obviamente, a la hora de ajustar la económía doméstica todo ayuda. Y la diferencia entre el precio de una lata de espárragos gruesos o muy gruesos de Navarra y otros de Perú suele ser de más de un cien por ciento. Pero lo importante es ser consciente de qué comemos y dónde fue cultivado. A partir de ahí, que cada uno tome la decisión que quiera.
Lo importante es rescatar del olvido el consumo de las legumbres. Hoy parece como si su recuerdo estuviese asociado a épocas de escasez económica, de racionamiento. Los garbanzos, las lentejas, mucho ayudaron a aportar calorías y proteinas vegetales en tiempos de penurias. Ahora se descubre que aquellas calorías y aquellas proteníans eran mucho más sanas que las que proliferan en nuestra era de la abundancia.
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