El abeto de Douglas

ZONA VERDE

Esta especie, conocida también como douglasia verde, falsa tsuga de las Rocosas o pino de Oregón, fue introducida en el norte de España hace poco más de cuarenta años

Ejemplar de Pseudotsuga menziesii.
Ejemplar de Pseudotsuga menziesii.

El abeto de Douglas, también conocido con los nombres de douglasia verde, douglasia costera, falsa tsuga verde de las Rocosas, pino de Oregón o pino real colorado, y científicamente con el de Pseudotsuga menziesii, es una conífera siempreverde, perteneciente a la familia de las Pináceas y originario de la costa pacífica de Norteamérica, especialmente presente en las regiones costeras de Canadá y California.

Es un árbol longevo que puede vivir entre quinientos y mil años, y al mismo tiempo majestuoso pues, en su hábitat natural, puede llegar a alcanzar hasta los cien metros de altura, motivo por el cual ocupa el tercer puesto en la clasificación de los árboles más altos del planeta, después de la sequoia sempervirens y de la sequoia gigante. El ejemplar más alto se encuentra en Oregón.

El nombre genérico psedotsuga proviene del griego y significa “falsa Tsuga”; el epíteto menziesii hace referencia al médico y naturalista escocés Archibald Menzies, enrolado en la Royal Navy como asistente quirúrgico y que describió la especie en 1791. A su vez, el nombre común es un homenaje al botánico escocés David Douglas, el cual, tras una expedición a Norte América, envió en 1827 las primeras semillas a Europa, donde se difundió ampliamente. Fue introducida en el norte de España hace poco más de cuarenta años, destacando las plantaciones realizadas en el País Vasco, Navarra, La Rioja, Cataluña y Galicia, que aseguran la presencia de una masa forestal robusta y sostenible y favorecen la recuperación de la biodiversidad, proporcionando un hábitat adecuado para una variedad de especies de fauna y flora.

Debido a su rápido crecimiento es un árbol de mucha importancia económica para la industria de la madera

Sus raíces son poco profundas. Su porte es piramidal. Presenta muchas ramas a partir de la zona basal. Su copa está formada por ramas casi horizontes dispuestas en verticilos, es decir, en diversos planos alrededor del tronco, de forma irregular. Su tronco es erecto, con la corteza de color gris pardo y lisa en los ejemplares jóvenes, mientras que cuando madura se vuelve pardo rojiza y agrietada. Sus hojas son agujas o acículas lineares, finas y cortas, flexibles, aplanadas, dispuestas en espiral, de color verde por la parte superior y grisáceas y con dos listas blancas por la inferior. Al caerse dejan una cicatriz. Son resinosas y aromáticas, desprendiendo un agradable olor a limón o mandarina al frotarlas. Las inflorescencias masculinas son alargadas y verde amarillentas; las femeninas se transforman en la madurez en piñas leñosas, inicialmente verdosas o rojizas, que penden de las ramas; son ovoide cónicas, con unas brácteas características con tres puntas que sobresalen entre las escamas largas y redondeadas de la piña. Las semillas presentan una ala parda clara. Florecen en primavera y cuando maduran, en otoño, se vuelven de color marrón claro. Son muy decorativas. Crece en regiones lluviosas, ya que para su desarrollo necesita una cierta humedad ambiental y suelos ligeramente ácidos. Es intolerante tanto a las altas como a las bajas temperaturas, siendo sensible a las heladas y a las sequías.

En Europa, además de utilizarse como árbol ornamental, presente casi exclusivamente, con este fin, en parques y jardines, se usa también en repoblaciones forestales de zonas de climas húmedos, dado que debido a su rápido crecimiento es un árbol de mucha importancia económica para la industria de la madera. La robustez de la misma, así como su ligereza, elasticidad, resistencia a los agentes atmosféricos, fácil trabajo y su color marrón rojizo claro, la hacen especialmente apreciada en la ebanistería y la carpintería para la construcción de muebles, pavimentos, estructuras de barco, vigas y traviesas de ferrocarril. Los carpinteros suelen conocerla como “el douglas”. Se emplea, asimismo, en la industria del papel, en la artesanía y como combustible. El exudado de su corteza se utiliza también en cosmética para la elaboración de acondicionadores capilares y cutáneos. En aromaterapia su aceite esencial está considerado como uno de los más valorados de todos los extraídos de las coníferas. Es utilizado también como árbol de Navidad.

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