Jose Antonio Sobrino, el ourensano que vigila el cambio climático

LA REVISTA

Científicos como José Antonio Sobrino nos advierten de que este es un momento vital para evitar el peor escenario de un cambio climático que ya sufrimos.

El científico ourensano José Antonio Sobrino.
El científico ourensano José Antonio Sobrino. | Alan Perez

Lleva más de cuarenta años dedicado a observar la tierra desde el espacio, con los ojos de los satélites. Además, dirige la Unidad de Cambio global y el laboratorio de procesado de imágenes con tres grupos de investigación, todo ello desde la Universidad de Valencia. Tan larga trayectoria le permite a José Antonio Sobrino (Outomuro, Cartelle, 1961) tener una perspectiva muy certera de cómo se está fraguando el cambio climático y cómo evolucionan aspectos como la temperatura, la disponibilidad de agua potable o los gases de efecto invernadero. Hace un mes recibió el Premio Nacional de Investigación “por la excelencia de su trayectoria investigadora, la originalidad e innovación de su línea de investigación, así como su destacado liderazgo científico”, tal como señaló la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.

Pregunta. No es su primer galardón, pero ¿Qué representa para usted el Premio Nacional de Investigación?

Respuesta. Estoy muy agradecido por lo que supone de premio a toda una trayectoria y sobre todo porque te motiva a seguir trabajando en el futuro. Es el resultado no solo de toda la trayectoria, sino también de toda la gente con la que he estado colaborando, y los miembros del grupo.

P. Hace años hablaba usted de las islas de calor y la necesidad de crear refugios climáticos en las ciudades. ¿empiezan a hacerle caso, por fin?

R. Llevamos tiempo pidiendo esos refugios climáticos porque estamos en una situación en la que nos tenemos que adaptar al calentamiento global y a la subida de temperaturas, a la vez que vayamos reduciendo todo lo posible las emisiones debidas a la quema de combustibles fósiles. Pero ya estamos en un punto en el que tenemos que adaptarnos porque ya hay sitios en los que resulta imposible vivir en ciertas épocas del año en algunas ciudades. Es necesario porque no toda la población tiene acceso a medios para no sufrir los efectos de las olas de calor.

P. Parece que cada año se van acentuando, que hay más olas de calor y comienzan antes.

R. Tanto en frecuencia como en intensidad. De hecho, en Valencia, por ejemplo, ha habido un incremento de tres grados sobre la media, lo que significa que ha habido más olas de calor y muchas noches con temperaturas muy elevadas. Y estoy hablando solo de los datos de julio, porque de agosto lo sabremos cuando termine el mes.

José Antonio Sobrino en Ourense.
José Antonio Sobrino en Ourense. | Alan Perez

P. ¿Era esto lo que se preveía que iba a suceder?

R. Las previsiones que se hacían en el pasado se realizaban a partir de modelos climáticos. Y sí, es cierto, sabíamos que esto iba a suceder, e incluso algunos de los escenarios que se vislumbraban en esos modelos eran más conservadores, más moderados, de lo que nos está demostrando la realidad, principalmente en el aumento de temperatura.

P. ¿Cuál era el objetivo más ambicioso, es decir, en el que menos impacto se produciría?

R. El que cifraba el Acuerdo de París, de 1,5 grados para final del siglo, año 2100, si conseguíamos controlar las emisiones. Pero como se está viendo resulta francamente poco creíble con los datos actuales porque no se está cumpliendo la reducción de emisiones. Nosotros publicamos un trabajo hace un par de años en el que indicábamos que si seguía la tendencia actual y basándonos en los datos que estimábamos con el satélite nos íbamos por encima de los tres grados de aumento al final de este siglo.

P. ¿En qué situación estamos?

R. A nivel global, por encima de 1,5 y a nivel local, por ejemplo, en la península Ibérica y en la cuenca mediterránea el aumento está siendo especialmente crítico, por encima de esa cifra.

El Mediterráneo se ha convertido en una bomba térmica"

P. ¿Se esperaba que España estuviese en ese escenario donde todo es más extremo?

R. El IPCC, que es el grupo internacional de expertos sobre el cambio climático, ha considerado siempre un punto crítico de cambio climático la cuenca mediterránea y dentro de esa región la península Ibérica y esto trae como consecuencia que haya más olas de calor, menos disponibilidad de agua, que se produzcan más incendios y que sean más severos, que la productividad agrícola pueda disminuir debido al estrés térmico. Y parte de ese impacto deriva en que tengamos un Mediterráneo muy caliente, lo que genera esos mecanismos de retroalimentación que acaban produciendo fuertes inundaciones. El Mediterráneo se ha convertido en una bomba térmica.

El ourensano José Antonio.
El ourensano José Antonio. | Alan Perez

P. ¿Cómo pueden ayudar a paliar algunos efectos de esta situación, por ejemplo, en el impacto en las ciudades?

R. En el aspecto de los refugios climáticos, lo que hacemos desde teledetección es estudiar las zonas urbanas que presentan una temperatura superior. Por una parte, dentro de la ciudad, aquellos puntos que son especialmente críticos y por otra, de la ciudad respecto al área rural del entorno. Dependiendo de la altitud, de la proximidad o no al mar, puede haber diferencias superiores a los cinco grados en condiciones nocturnas. Podemos alertar y dar imágenes de satélite en las que se muestran estas diferencias. Las futuras misiones tienen el objetivo de ofrecer una mayor frecuencia de imágenes con una mayor resolución, lo que permitirá en el futuro identificar edificios que estén mal aislados o en los que se produzcan las mayores emisiones. En la actualidad podemos identificar barrios o aglomerados de edificios, pero ya es una información importante que se podía usar para ver donde están los focos de calor y donde actuar con más vegetación, cuerpos de agua, etcétera.

P. ¿Cómo está la investigación en teledetección en España?

R. Es muy activa. Tenemos muchos equipos muy punteros que están trabajando a nivel internacional y que participan en proyectos europeos, activamente involucrados en el lanzamiento de nuevos satélites y tenemos centros de referencia y satélites como el PAZ y contamos con la Agencia Espacial Española y que en la actualidad está lanzando la constelación Atlántica, una serie de satélites en cooperación con Portugal para tener más información de la superficie terrestre. Estamos en un buen momento. Quizá el aspecto más negativo en la actualidad, que es común a toda la investigación en España es esa falta de recursos que permitan dar continuidad y estabilidad en las carreras de muchos investigadores, aunque se hacen esfuerzos, incluso desde algunas comunidades autónomas para retener el talento formado en nuestro país, hay que seguir mejorando la financiación de la investigación.

Los nuevos satélites nos van a permitir seguir mejor la salud del planeta"

P. ¿Y cómo se presenta el futuro?

R. Como decía antes, hay numerosos satélites que se lanzarán de aquí a fin de década que van a dar una mayor resolución y vamos a poder monitorizar mucho mejor el estado de salud del planeta y creo que es un momento muy interesante y lo que me gustaría es que llegaran a este campo de la teledetección personas interesadas en el estudio medioambiental. El futuro se presenta lleno de oportunidades y hace falta investigadores que nos den el relevo a quienes estamos ahora. Te tiene que gustar la investigación y esto es algo que puede revertir no solo en quienes poblamos el planeta ahora, sino también a las futuras generaciones.

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