Rezar y trabajar: las comunidades religiosas de Ourense
La diócesis de Ourense cuenta con 28 comunidades de religiosas, cuatro de ellas de vida contemplativa o clausura
Si hablamos de monasterios en Ourense, seguramente nos vendrán a la mente los nombres de cenobios que forman parte de la historia y del patrimonio monumental de la provincia, como Montederramo, San Pedro de Rocas, Celanova, Melón, San Clodio, Santa Cristina y Santo Estevo de Ribas de Sil… o incluso Santa María La Real de Oseira, el único de todos los citados en el que pervive la vida monástica de la comunidad cisterciense. Pero más allá de estos iconos que atraen a viajeros que visitan la Ribeira Sacra y otras comarcas de la provincia, pervive el silencioso trabajo de un importante número de comunidades dedicadas a la vida consagrada, cuya actividad y sus casas pasan inadvertidas para la mayoría. Y no son pocas. Solo en el ámbito de las religiosas, las monjas, en las que vamos a centrarnos en este reportaje, estamos hablando de veintiocho comunidades que ejercen su actividad en la diócesis de Ourense y que las integran en torno a unas trescientas religiosas.
La quiebra demográfica que vive Galicia también se acusa en el interior de los conventos y monasterios. El relevo generacional se hace cada vez más difícil por este motivo y el de la crisis de vocaciones que es común en toda Europa.
Trescientas religiosas han consagrado su vida a la oración y al trabajo en la diócesis de Ourense. Cuatro de las 28 comunidades son de monjas de clausura o vida contemplativa. el resto desarrollan una vida activa en el campo de la docencia y la acción social en ámbitos como los ancianos, personas en riesgo de exclusión social o al frente de la casa de acogida
Jorge Juan Pérez Gallego, delegado episcopal para la vida consagrada de la diócesis de Ourense explica que de las 28 comunidades, veinticuatro se dedican a la docencia y otras actividades, como la atención a los ancianos, a las hermanas mayores, a mujeres en riesgo de exclusión, y cuatro a la vida contemplativa. La mayor parte de las comunidades tienen su casa en Ourense ciudad, aunque también hay en Maceda, Verín, Allariz, A Valenzá, O Carballiño y nos explica la diferencia entre convento y monasterio. “Aunque se suelen utilizar ambos términos como sinónimos, el monasterio es la casa que acoge las comunidades de vida contemplativa”. Como hablamos de la diócesis de Ourense, queda excluida la comarca de Valdeorras que pertenece a la diócesis de Astorga.
Tal vez la faceta más conocida es la docente. A ella se dedican seis comunidades de religiosas en Ourense: Hijas de la Caridad, Franciscanas, Calasancias, Siervas de San José o Josefinas y Carmelitas vedrunas, que fue el primer colegio femenino de religiosas en la ciudad. A estas cinco hay que añadir el colegio del Amor de Dios en Verín. Las Adoratrices esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad tienen a su cargo la casa de acogida para mujeres en riesgo de exclusión y menores. Esa función asistencial también está presente en otra órdenes como las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Rairo.
De todas ellas, las más veteranas en la diócesis son las Hijas de la Caridad, que además de su colegio, han consagrado su vida al acogimiento de los más desfavorecidos, como huérfanos y menesterosos e incluso, a lo largo de la historia se hicieron cargo de la atención en centros hospitalarios, como el hospitalillo de infecciosos de Mariñamansa. Hoy cuentan con dos residencias que se ocupan de sus hermanas mayores, como es la de Maceda, que se conoce como Comunidad de Hermanas Gallegas.
Vilar de Astrés 23/03/2020.- Historias del coronavirus: monjas de clausura de Vilar de Astrés. En el centro María Ángeles del Niño Jesús, María Arias Rojo, la abadesa. (José Paz)
Monasterios
Los cuatro monasterios activos en Ourense son los de las Clarisas de Vilar de Astrés y de Allariz, las Carmelitas Descalzas de Vistahermosa y las Esclavas del Santísimo Sacramento que tienen su monasterio en el Parque de Las Mercedes. Estas últimas, llegaron a la ciudad en 1955, siendo el monasterio de Ourense el primero que la fundadora de la orden establece en Galicia, seguido tres años después por el de Ferrol.
28 órdenes reúnen en Ourense 300 monjas
La oración, en solitario o en comunidad ocupa buena parte del tiempo de cada monja. El resto de la jornada se dedica mayoritariamente al trabajo, ya sea para el servicio de la comunidad, ya realizando actividades con las que procuran el sustento económico del monasterio. Las Esclavas del parque de las Mercedes, como las del resto de las comunidades de su congregación se dedican al bordado y a otras labores artesanales orientadas al culto,
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