LA REVISTA
La playlist de... Miguel Marcos
Comer
No todas son comestibles y entre las comestibles, hay distintas variedades que tienen otras tantas aplicaciones. Pero tenemos un amplio surtido de calabazas que dan lugar a riquísimas cremas, purés con los que acompañar un plato de otoño y hasta preparar platos en los que se convierten en protagonistas, como el curry de calabaza que vemos en la fotografía y que prepara habitualmente el chef Miguel Oliveira en su restaurante en el Museo de Arte Contemporánea de Vigo o las milhojas de calabaza y pimientos de Oímbra que cocina Carlos Parra en el restaurante del Castillo de Maceda.
La calabaza da lugar a uno de los embutidos tradicionales: el chorizo cebollero. Si nos acercamos a Entrimo podremos comer e incluso comprar la forquella, que es una longaniza elaborada con carne de cerdo, cebolla y calabaza. Y si seguimos viaje por esas tierras del Xurés y cruzamos la frontera, el surtido de embutidos en los que la calabaza forma parte del “enchido”, es todavía mucho más amplio que en nuestra tierra. Alheiras, chorizos y chorizas de abóbora (que es como se llama allí) y otras especialidades. ¿Y en los postres? una de las recetas de la cocina popular son las chulas de calacú, un tipo de calabaza que se presta a rebozar y luego emborrachar.
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