Un nombre informal para un Albariño muy serio
CULTURA DEL VINO
Pese a su nombre, que nos remite a fiestas y bromas, la Adega Carallán forma parte de un proyecto muy serio y solvente
Se estrena como bodega con esta añada. Tras un nombre tan informal como el de carallán, un adjetivo gallego que nos habla de fiestas y bromas, Adega Carallán forma parte de un proyecto muy serio y solvente, que siendo una empresa familiar nació con el ambicioso objetivo de tener representado todo el espectro de los grandes vinos gallegos. Bajo el nombre de Adegas Terrae, incluye en su paraguas esta bodega emplazada en la subzona de O Condado, dentro de la DO Rías Baixas, otra en el Ribeiro, Adega de Seu y, de momento, una tercera en Ribeira Sacra, subzona de Amandi, Adega Barbadelo.
Adega Carallán está situada en Almuiña, en Arbo, con el Miño frente a su viñedo de siete hectáreas, sobre el que se eleva en una finca con una ligera pendiente y una óptma orientación. Desde la puerta de su bodega, una bodega rústica pero bien equipada, podemos ver las centenarias Termas do Peso, en la orilla portuguesa. La bodega inició su actividad con la vendimia de 2017 y con tres vinos: Serie B, 7 pulgadas y Carallán. Los dos primeros están disponibles en alimentación. Son vinos muy arraigados en el estilo clásico de los vinos de esta región vinícola, sobre todo Serie B, cuyo nombre recuerda las películas de ciencia ficción y de terror que proliferaron en las décadas de 1950 y 1960, algunas de las cuales fueron las pioneras en el uso de un 3D muy rudimentario que la botella recrea en su etiqueta gracias a las gafas que se incluyen con la botella, o los “standar play” de vinilo de siete pulgadas que dan nombre al segundo de sus vinos.
Pero el que hoy traemos a colación es el insignia de la bodega. Es un monovarietal de Albariño, elaborado con una selección de las mejores uvas de la finca, en la que encontramos cepas muy viejas de bajo rendimiento pero extraordinaria calidad que se puede apreciar en este Albariño afrutado, muy aromático y lleno de matices, pero también con el equilibrado punto de acidez que aporta O Condado, su clima y su suelo a la gran variedad de Rías Baixas. Una atractiva botella sirve de presentación para un vino extraordinario que ensambla perfectamente en una comida o en una cita informal, entre amigos. Un gran carallán.
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